18/1/18

Canibal

Al hombre con tez de vampiro y ojos de demonio
se le tiñeron de carmín los labios
con ese distinguible sabor a cobre en la boca,
deseando haberlo soñado todo,
sin embargo, ya era tarde;
 Se había convertido en un asesino,
uno especialmente canibal
y con una sed interminable de sangre humana.
Issei, Issei, le llaman el vampiro japonés.

3/1/18

De vuelta en los laberintos



La serpiente gris ha vuelto por mí, 
me arrastra hasta los viejos laberintos de sal 
y me aplasta con su cuerpo pesado. 
No veo una salida.
Las flores del camino 
son lo único que me invita a seguir buscando, 
pero una vez marchitas sé que ya nada más me quedará.

27/12/17

Un poco humana



Me bañé en humanidad,
tan sólo para poder estar junto a ti.
Me arranqué las alas,
 me hice un poco humana.

Besos sabor a miel



Llevas mi prosa escrita hasta en la piel, 
desdibujada con besos tibios sabor a miel.

17/12/17

Contigo me perdí



Tratando de encontrarte en medio del laberinto que se forma en tus pupilas y el aroma dulce que despide tu perfume, sin más remedio yo me perdí...
Tienes esos ojos que me invitan a mirarlos y querer leerlos, como si cada mirada tuya fuera un poema.
Eres un sueño dormido que me visita a la luz de la noche, cuando la distancia nos separa y me susurras al oído tus secretos ocultos que antes me parecían nada más que un misterio.
Tienes esa aura que me invita a querer tocarla y sin embargo, no me atrevo a rozarte ni con la punta de mis dedos. Eres una musa a la que no puedo acercarme más allá de un suspiro o al calor de tu aliento.
Musa cruel que me obliga a mirarla sin poder acariciarla, veo en tus ojos el reflejo de todos nuestros momentos silenciados por un enorme mar de lamentos.

14/12/17

Mi reloj a deshoras

... Sí me lo preguntas, soy un reloj a deshoras porque dada la ironía, yo llegué a tu vida en un destiempo tan a tiempo, que de llegar antes lo hice después, en el momento justo, en el instante exacto en que los dos nos encontrábamos sin otro reloj al cual adecuar nuestras horas azules, nuestras manecillas y estos engranes que no encajaban con ningún otro.

6/12/17

Olaya



El cielo llora desesperado en memoria a tu ausencia. Mil veces me juraste que regresarías, me dijiste que caminaríamos juntas de nuevo sobre las hojas secas que caían en otoño entre tu jardín y la ciudad entera. Me prometiste que regresarías, que no me abandonarías nunca, pero te tuviste que marchar, perdiste la dura batalla y yo no pude ni regalarte un último adiós.
Vi de tus ojos una lágrima esparcirse por tus mejillas y me abrazaste fuerte, pero me juraste volver a verme...
Es ahora que entiendo por qué me dijiste que mirara a la luna cada vez que te extrañara pero creo que ya perdí la cuenta de cuántas lunas he admirado cada noche que paso en tu ausencia. Te extraño cada día y desearía poder volver a verte una vez más, al menos para esta vez poder despedirme apropiadamente...



Mi querida Olaya, por siempre te llevaré en mi corazón. No te olvido.

20/9/17

La rosa y la moraleja

Había una vez una rosa muy distinta a la mayoría, con pétalos más grandes y con un color tan hermoso y tan único que parecía pintada por el artista más excéntrico. Esta rosa añoraba cada día que la lluvia, aquella dama que siempre llegaba sin avisar alguna vez la visitara pues la rosa vivía al lado de una colina en la que ni el sol ni la lluvia alcanzaban a llegar. Sin embargo, esto hacía tan especial a la rosa pues no necesitaba del sol o del agua para crecer y sobrevivir, pero todas sus amigas comunes y corrientes que eran otras rosas y flores siempre le contaban lo maravilloso que era recibir la luz del sol y el agua de la lluvia. La hacían sentir como una pobre rosa a la que estos bienes de la naturaleza no acudían.
Cada día de lluvia, sus amigas bailaban con la brisa y se reían, mientras la rosa las miraba a la distancia envidiándolas de ser tan terriblemente comunes y corrientes. La rosa añoraba tanto sentir las gotas de la lluvia y el calor del sol, que ideó un plan que consistía en mover sus raíces poco a poco hacia donde estaban sus amigas pues sólo así podría tomar el sol y la lluvia con ellas y ser una rosa más del montón. Fue así como cada día movía un poco sus raíces hasta que por fin se acercó lo suficiente al resto de las rosas y por fin sintió el calor del sol, sentía como sus pétalos y hojas absorvían la luz solar y al llegar el invierno se quedó dormida al igual que el resto de las flores. Todas se encerraron en sus pétalos y de vez en cuando la rosa despertaba añorando ver la lluvia llegar pero nada sucedía. La rosa esperó durante semanas la visita de la lluvia hasta que una noche por fin se avecinó una tormenta y arrasó con la calma. La rosa despertó y se tambaleó asustada mientras sus amigas aun permanecían profundamente dormidas. La rosa abrió sus pétalos y la lluvia los golpeaba fuertemente haciéndolos caer de par en par. La rosa lloraba y se preguntaba porqué sus amigas no despertaban y permanecían tan quietas. A la mañana siguiente, todas las rosas despertaron y se estiraron abriendo sus pétalos para recibir el sol del amanecer. La rosa aun lloraba y decidió regresar a su antigua habitat, al lado de la colina, donde esta al tener una forma tan extraña le cubría de todos los males de la naturaleza. Poco a poco y con casi ninguna fuerza fue acercándose de nuevo a la colina y cuando por fin llegó se quedó dormida hasta que la primavera volvió. La rosa se despertó y se dio cuenta de que sus pétalos habían vuelto a crecer, sus amigas también se veían bien, a pesar de las tormentas pasadas. Fue entonces que la rosa cayó en cuenta de que no podía ser igual a las demás pues ella había nacido con otras cualidades y que era mejor no intentar ser como las demás, entonces aceptó su realidad y decidió nunca más moverse de la colina. Con el tiempo, otras rosas tan bellas y distintas como ella comenzaron a nacer y a habitar al lado suyo, haciendola sentir menos sola y más feliz al sentir que había otras como ella que podían entenderla del mismo modo. Fue así como esta rosa comprendió que ser distinta a la mayoría era lo que la hacía tan especial y jamás deseó de nuevo ser igual a las demás, fin.

23/8/17

Tres pobres diablos

Papá traía consigo este demonio cargando desde muy dentro, él no lo sabía pero mamá sí. Papá pensaba que lo que hacía estaba bien, que era normal en un chico de su edad. Papá tuvo tres hijos a los cuales sin querer también maldijo, dándoles a cada uno un demonio distinto, a la menor le dio el más insaciable, al mayor el más enfermo y a la del medio el más desenfrenado. Papá e hijos lo veían tan normal, acostumbrados a domesticar sus demonios internos, sin embargo en la hija del medio había un ángel y un demonio a su vez, vaya dualidad, luchando constantemente entre lo que debía ser y lo que no, pues durante toda su niñez su demonio fue quien siempre gobernó. Pobre niña corrompida, rota y solitaria, sabía que lo que hacía estaba mal, pues su ángel interior siempre se lo decía, hasta que un día decidió silenciar a su demonio y sólo dejarlo salir con el indicado.
Y de los otros dos ya es otra historia, la menor insatisfecha jamás ocultó a su demonio interior, pues pasaba a presumirlo de ser posible, y el mayor, bueno, le ha ido mal con los placeres baratos, sin embargo aun espera a que alguien más lo acepte con su demonio y lo tome tal cual es. Y del padre ni se diga, el demonio mayor, qué más te puedo decir si engendró a tres pobres diablos esclavos de sus propios instintos...

31/7/17

Ángel



Escuché tu voz en mi interior tintineando como una campana, pidiéndome que te acogiera entre mis brazos, que te limpiara esas lágrimas derramadas. Escuché tu timbre que como el tono de un ángel me llamaba a seguirlo de ida y vuelta al cielo y el infierno. Te sentí ardiendo tan dentro de mi ser que cuando por fin pude darme cuenta, tú ya estabas en mí, rasgando las paredes de mi interior, pidiéndome que te dejara salir, pero no puedo, pues tú ya estás tan dentro de mí, resguardado aquí entre este mar de sentimientos y cerca de todo lo que más quiero.
Eres el ángel que cuida de mí cuando me siento lejos, eres el guardián que vela entre mis sueños y me abraza por las madrugadas cuando mi corazón se entristece. No quiero dejarte salir de este corazón necio, no quiero dejarte escapar. Tienes unas alas tan hermosas, déjame tocarlas, déjame sentirte, quiero tenerte siempre. Yo soy tuya, irremediablemente tuya, mi dulce ángel que me llena de ternura, mi luz en medio de la gran penumbra...

11/7/17

Envidio


Envidio las sábanas que tocan tan de cerca todo tu cuerpo, envidio el viento que enmaraña todo tu pelo,  envidio la madrugada que te acompaña en medio del insomnio y yo que me muero por dormir para poder soñar y verte una vez más.

La lluvia, la luna y tu ausencia


¿Adónde vas cuando viene la lluvia a hacerme compañía?

No tendría tanto frío si tus brazos y no la tormenta me acogieran tibios...

Me abraza la soledad cuando caigo en cuenta de que el colchón permanece frío cuando tú no estás y yo despierto enredada en medio de un nudo de pensamientos sobre ti.

La luna aluza mi ventana y me cuenta todo sobre ti, me dice que pasas las noches despierto, escribiendo como un loco y puliendo las auras oscuras que te adornan debajo de los ojos.
La luna me dice que enredas lamentos entre las marañas de tu pelo, qué añoras mis labios como un capricho en medio de un suspiro...

Yo me pregunto si alguna vez habrás escrito sobre mí en una de tus muchas historias, me pregunto si le habrás contado a la luna de mi sonrisa, de esta pobre poeta que sin querer un día cautivaste con algo más que tu silueta.

La lluvia no cesa y con ella tampoco esta terrible soledad que viene y me abraza, que me arrulla y me atormenta...

Quisiera que estuvieras, que permanecieras, que me quisieras mañana igual que hoy, aunque pare de llover y aunque la luna se vaya lejos...

6/7/17

La maldición de una mente depresiva


Te levantas, miras el reloj. Es hora de levantarte, de iniciar la jornada. No quieres moverte, no has dormido bien, desearías no tener que salir de tu cama ese día, ni los siguientes.
Cierras los ojos unos segundos y cuando los abres resulta ser que se te ha hecho tarde. Te levantas a toda prisa. No desayunas, te pones lo primero que miras. No te importa si te has puesto la misma ropa de ayer o si acaso estaba sucia.
Arrancas el auto, te quejas del tráfico, sigues adelante, un carro se te atraviesa y gritas maldiciones al aire.
Llegas a tu destino, escuela/trabajo/lo que sea. Ya tienes mala reputación por siempre llegar tarde.
Te sientas en tu butaca/cubículo y mal trabajas en lo tuyo, distrayéndote sin remedio por cada mínima estupidez que te pasa por la mente. Y pasan los minutos, las horas, eres lento, los demás acaban antes que tú, desearías poder irte ya, meterte en tu cama, no salir, no salir de nuevo, no mirar la luz, sellar la ventana con tus cortinas de humo negro, dormir, dormir profundamente. Quizá incluso deseas ya no despertar.
Y cada día es lo mismo, las llegadas tarde, las maldiciones al aire en el tráfico, el insomnio de noche, la lentitud en la que trabajas, tus deseos irrefutables de abrazarte a la soledad de tu cama, ni siquiera te importa darle el "buenos días" cada día a tu pareja, ya sea que vivan juntos o por medio de un mensaje que rompa las distancias entre ambos. Te decaes con el pasar de los días, ya ni siquiera te esfuerzas en mirar el reloj, todas las horas son iguales, grises, amargas, odiosas, te pesan más de lo que puedes soportar, y sientes ira, tristeza, impotencia, una mezcla de sentimientos y emociones que forman torbellinos y nudos en tu interior, volviéndote inerte, un cadáver en vida, agusanado por las circunstancias, roído por los años, por el maltrato propio, por la tristeza misma...

Rueda de palabras

Hay algo en mí que me mantiene atada a ti, como si de alguna clase de hilo invisible se tratase, como si pudiera sentirte aun cuando no estamos cerca, como si cada vez que pensara en ti, también tú lo hicieras.
Hay algo en mí que sin saber cómo, me vuelve frágil ante ti, como si con la mirada tú desnudaras mi alma y pudieras escarbar entre cada una de mis más grandes debilidades y encontraras que entre cada una de ellas estás tú.
No sabría describir todo lo que siento cuando me encuentro junto a ti, es una sensación muy distinta, tan pasiva como activa, pues quiero dartelo todo y simplemente mi mundanidad me lo impide, como si de una cárcel humana se tratase.
Quisiera que supieras todo lo que te deseo, que sintieras todo lo que siento, pues sólo así entenderás lo mucho que te quiero...

13/6/17

Mortuus est



Dando vueltas el reloj,
Tu mirada cae sobre mí
Salpicando de lágrimas alrededor. 
No le llores más a mi cuerpo inerte 
Que ya no estoy ahí.
Sentada junto a ti,
Te abrazo, aunque no me veas, 
Te limpio las lágrimas, 
Aunque no me sientas
Y te prometo que te llevaré en sueños
A mis lugares favoritos
De este sitio al que ahora pertenezco.
Te contaré de lo bueno que fue vivir 
Y lo que le sigue después de la muerte,
Pero no me llores más 
Que aquí donde estoy
Ya nada me hace infeliz.