13/1/10

Eterna quietud

Puedo oler tu dulce llegada,

Puedo percibir tu amargo aroma

Divagando sobre mi desierta acera.

Tu esqueleto corazón pronto se acerca a mi,

Te escucho andar por ahí,

Galopando entre las muchas calles,

Observando tus inocuas victimas de poder.

Tu blanca anorexia vaga sin rumbo rastreando mi alma,

Rastreando mis ojos para guiar tu extraviado camino,

Para no perder tu congelado destino, en áspero tiempo.

Tu oscuridad opaca la luz de luna,

Tu negra túnica atrae espíritus de muerto pasado.

Y sin embargo mi enfermedad espera

Por tu eterna llegada de partición,

Por la eterna quietud de la inerte humanidad,

De mi inerte conquista de vida.

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