24/7/10

Mi muerte

Me encontré a mi misma dejando huellas en un mundo al que no podía tocar, dejando rastros a seguir entre caminos que nadie podía ver.
Me di cuenta de que morí después de aquel crucial momento, momento que determinó el final de mi vida, cortando mí respiración, donde ahora mis alas se abren hasta un cielo infinito. La vida, después de todo para mi ya no tenía sentido alguno, pero observar mi cuerpo en derrota reposado dentro de una camilla rodeada de cables y motores que a mi cuerpo vivo mantenían solo me lamentaba saber: La vida, después de todo, casi muerta ya no era bella.
Yo ya no podía saborear el dulce sabor de un helado de frambuesa y tampoco podían mis ojos la vida percibir.
Me recordaba yo muriendo, ¡muriendo! Enredada entre mis propias telarañas ilusas, arañas que carcomían ya mi aliento… Solo las imágenes de tiernos recuerdos a mi mente ya venían…
Mis brazos y piernas, mi torso y mi enfermedad solo a temblar se dignaban, temblar como un terremoto en luto, como mi ultima convulsión de emociones, mis pupilas el control perdían y ya mi cerebro no podía ni pensar, solo imaginar, imaginar mi dura pero eterna muerte.
¡Muero! Muero dentro de un cuerpo enfermo, dentro de una jaula que mientras yo vivía, a mi alma siempre opresada ahí mantenía…
Finalmente, mi tumultuoso temblar termina y mis ojos cansados por fin dormir deciden.
Pero… ¿Qué es lo que pasa? De pronto algo dentro de mi antiguo refugio, fugaz se escapa de mi viejo cuerpo y mi espíritu desciende hacia el concreto del techo de aquel helado cuarto y, observándome, con una sonrisa triste entre mis labios un último adiós expreso.
Ahora sobre los cielos azules sola me encontraba, sola con mi único espíritu abrazando la posibilidad de escapar preguntándome lo último que por fin ya seguía… Me pregunto si todo pronto ya acabará…
De pronto tocando ultimo fondo dentro de aquellos grandes cielos, me encuentro fuera de un largo y estruendoso túnel de piedra, sin dudarlo entro en camino hacia los húmedos suelos.  Solo podía yo entre olvidos, cada imagen de mi antigua vida observar, cada recuerdo de mi inocente niñez y el inicio de mi impaciente ser ahora contemplar…
Caminando con los pies derrotados durante varios segundos dentro del oscuro túnel  observé yo entre lejanas distancias una deslumbrante y clara luz que a mis iluminados ojos forzó toda mi debilidad ya desaparecer…  Finalmente, llegando a aquella inmensa luz, intentaba yo correr, tal era mi curiosidad y cual fue mi sorpresa que despierto de nuevo dentro del mismo cuarto rodeado de artificial vida. Así es, despierto y no fue solo un dulce sueño sino el comienzo de mi ahora nuevo vivir. Abro mis ojos con tal decepción de no morir y al mirar los médicos trasladarme de un lado a otro induciendo a mis venas cada dolorosa inyección reviviendo mi cuerpo luchando por mi vida, puedo ahora decir que no morí, yo solo viajé. Viajé al final de mi finita existencia, al inicio de una nueva presencia y he aquí yo estoy de vuelta, no morí, yo solo por unos instantes me desaparecí.

Dianna Barreñada Contreras.

3 comentarios:

  1. buen poema chiquilla!

    un poco mortifero, pero muy bueno!!!!

    te quiero


    ATTE: Jesús

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  2. haha, único, auténtico, tus obras siempre me dejan sin palabras pekeña, y como ya dije (y lo repito :) ), nunca me cansaré de leer tus creaciones ;D.
    Saludos

    Atte: facking pekeñooo D:

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  3. me ecan7a 7u blog - 7e ini7o al mio http://coelorus.blogspot.com/

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