24/1/12

Para ti

Un día cálido que se viste de un rojo atardecer se aparece frente a nosotros y nos disuelve en un solo ser bajo el lienzo de su inmensidad y nos abraza como queriendo unir con un lazo fuerte a dos almas que estando tan perdidas un día se encontraron divagando en medio del cosmos. Nos envuelve entre su grandioso manto estelar, llevándonos así al paraíso de sus cráteres celestiales, devorándonos de bocado a bocado y entre cada segundo que pasa te veo renacer en ti mismo, ya sin ninguna herida y bajo tus hombros nacen un par de alas grandes y tan perfectas como las de un ave celestial, tan suaves, tan fuertes y tan llenas de pureza, teñidas de blancos destellos que brillan como las perlas del mar. Y tú vuelas, danzas y le gritas mil y un poesías al viento, luego me besas y en medio del silencio descartas la idea de regresar de nuevo al mundo material. Me miras y yo me pierdo entre la inocencia y la belleza de tus ojos que me roban el aliento y cada una de las palabras que quiero pronunciar, y como una ilusa entre el edén de nuestros sueños, sonrío como si el mirarte fuese toda una adicción. Plasmo mis sonrisas en un oasis de recuerdos y te invito a cruzar conmigo todos mis mares y desiertos y con una caricia sobre tu mejilla te revelo todos los secretos y los versos que jamás a nadie le dije y siembro en ti un sentimiento de alegría al confesarte que ante mis ojos, eres la luz, el relampago y la inspiración más grande que antes yo he buscado pero que por fin en ti he encontrado, y hoy me pregunto, ¿En dónde habrás estado todo este tiempo cuando de perfección yo estaba hablando? Pues la belleza de tu ser no sólo destaca en tu cuerpo físico y material, sino en el alma que llevas dentro, y ¿Cómo te lo explico? Si no encuentro palabras suficientes que se acerquen ni un poco a lo que tú significas para mí.

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