14/8/12

Mente abierta



Me resguardé sobre los jardines
del parque de una ciudad cualquiera
esperando a que nadie me encontrara 
Tan solo para que por un instante pudiera estar sola.
Me recosté sobre el zacate húmedo del parque, 
apoyando mis pies sobre una roca
y descansando mi cabeza sobre el bulto
que formaba mi sueter azul.
Acababa de llover,
y yo, por supuesto de la lluvia no me podía ocultar,
era la única compañía
que en aquel momento yo ansiaba cerca.
Medité por unos segundos
 y me di cuenta de lo que estaba haciendo mal,
Me di cuenta de que en verdad
no necesitaba pensar demasiado
para observar mis errores. ¿Errores?
Y ¿quien no los habría cometido antes?
En verdad que se necesita ser estúpido por mucho tiempo
Para llegar a lo que es ser un buen sabio.
Los errores me han hecho hoy quien soy, 
Perfecta ó imperfecta ¿que más da?
Mi cerebro se inyecta de lagunas mentales 
y de recuerdos colgados de arboles imaginarios.
Tan solo necesitaba estar sola para darme cuenta
de lo que a mi alrededor y muy dentro de mí estaba pasando.
Era como si un camaleón gigante
se hubiera tragado toda mi madurez
y de "mujer" yo hubiera pasado a ser de nuevo una simple niña,
Convirtiéndome en lo que antes fui,
para apreciar lo que ahora soy.
El camaleón enorme me aprisionaba 
dentro de un rollo rosa y baboso
que presumía ser su lengua,
Yo tan solo quería que él me soltara
 para dejarme de nuevo libre,
pero el se resistía a hacerlo y aún más fuerte me apretaba,
tanto que mi cabeza estalló 
y todo se convirtió en un salpicadero de recuerdos,
que parecían caer sobre el húmedo zacáte,
como el agua de una fuente, refrescandose.
Mis recuerdos se veían como fotografías esarcidas con movimiento,
cada una parecía sacada de una película,
la película de mi vida.
Y yo, sin cabeza, recogí cada uno de esos recuerdos 
y los metí dentro de mis bolsillos,
olvidandolos de mi mente por un momento.
De pronto, comencé a ver luz,
Yo ya sabía que de algún lado esa luz provenía...
Provenía de... de... Bueno, esto es extraño,
¡Mi cabeza era ahora una bombilla eléctrica!
Tenía tantas ideas ahora que mi cabeza
se había convertido en un foco luminoso,
Y bueno, dije,
-al menos ahora podré mirar más claro todo lo que hago
y evitar cada uno de mis errores cometidos en el pasado-
La noche comenzaba y el camaleón seguía ahí,
por alguna razón no dejaba de mirarme
ni tampoco me dejaba escapar,
Yo, como siempre comencé a escribir en mi libreta
las historias que se me ocurrían,
es así como comencé esta historia.
Mi mente se fue lejos, tan lejos
que ahora solo me restaba dejarme llevar por mi imaginación.
De pronto, una llamarada de 7 colores atravezó
la roca donde mis pies se apoyaban
colocandose de ahí hasta donde mi sueter
y mi cabeza reposaban.
No sabía ahora si mi cabeza de foco era lo que brillaba tanto
ó lo sería el arcoíris que se posaba alegre sobre mí.
Ahora lo entendía todo,
y es que "después de cada tormenta existía la calma",
esa era una frase que yo solía decir hace tiempo
pero jamás la creí hasta que en carne yo misma la viví.
Al haber desaparecido mi mente en aquél lugar,
yo dejé de pensar y de analizarlo todo
y pude apreciar lo que a mi lado yo tenía:
La luz en mi cabeza era la solución a mis ideas,
los recuerdos y a mi vida entera,
El camaleón gigante era mi conciencia 
y el arcoíris anunciaba mi felicidad.

Después de un rato de observar el arcoíris, intenté tocarlo,
no podía, tan solo mis dedos atravezaban aquella franja de colores,
es como me di cuenta de que la felicidad no se toca,
tan solo está ahí o no lo está.
Me levanté del jardín y me fuí a casa,
el arcoíris me seguía a cualquier parte,
fue como me di cuenta de que la felicidad no está en una cosa
 ó en alguna persona que amemos sino en nosotros mismos.
Si en nosotros no hay felicidad, 
en ningún lugar tan facilmente la podremos encontrar.
Mis recuerdos ahora estaban en mis bolsillos
 y no en mi cabeza,
de esta forma aprecié que los recuerdos son pasado,
un pasado bello ó infernal
pero que finalmente no deja de ser un pasado,
Y mi presente está aquí y ahora junto a mí y debo vivirlo, sentirlo.
Si yo vivo mi presente,
podré de alguna manera iluminar también mi futuro,
como si tuviera un foco encendido en mi cabeza,
que me guiará mientras cruzo todo camino oscuro.
Es de esta forma, como logré ya entender tantas cosas
que ayer simplemente ignoraba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escríbeme un mensaje, verso o comentario aquí.