25/8/12

Un libro que me regaló una historia



Eran las 12 de la noche de un agosto en el que mi mente no quería irse a descansar sin antes traerme un sinfín de memorias y pensamientos para dispensar y agotarme la noche hasta el amanecer.
Permanecí despierta durante horas hasta que por fin una ola de sueño profundo me atrapó y finalmente logré quedarme dormida después de tantos intentos y giros sobre el colchón.
Mientras comenzaba a llegar a una de las etapas más profundas de mi sueño comencé a visualizar algo que jamás en mi vida me había imaginado...
Era yo usando un vestido bastante floreado y lleno de colores rosados, mi cabello suelto y corto a la altura de los hombros. Tenía 6 años de edad, 6 años de poca experiencia dentro de este mundo tan diferente al que yo pensaba en aquel entonces...
Me encontraba caminando dentro de un campo rodeado de flores y margaritas, era todo un jardín con toda clase de plantas a su al rededor. Yo seguía caminando mientras con las puntas de mis dedos al pasar acariciaba los petalos de las flores y las hojas que me perseguían a lo largo del camino. De pronto miro a lo lejos algo que brilla, de pequeña todo lo que brillara a mi me llamaba la atención, no resistí y seguí esa luz encandilante que me obligaba a mirarla de cerca. Al irme acercando me di cuenta de que no era una simple luz sino el reflejo del sol contra una botella gigante acostada y tirada sobre el suelo, que dentro de sí escondía a una casa en forma de barco... De esos barcos que te encuentras en el oceano, con marineros y mujeres bonitas adentro.
Todo era extraño pero en mi sueño me parecía tan normal, fuí hacia donde se encontraba la tapa de la botella , la tapa también era de cristal y en realidad tenía forma de perla, yo la jalé hacia a mí obligandola a salir para poder entrar a la botella y de pronto salió bruscamente, tirandome sobre el cesped.
Me levanté y me sacudí el vestido y me quité los pedazos de zacate del cabello, deje la tapa a un lado y me adentré hacia la botella.
Antes de querer abrir o tocar la puerta, preferí mirar por la ventana para hechar un vistazo si había gente o no.
Miré hacia adentro y lo único que ví fue un sofá azul con patas de madera arinconado en  las paredes de la casa y debajo de él un tapete de varios colores. Algo no se veía bien aquí, el tapete tenía un borde rectangular que sobresalía del piso, lo cual me llamó la atención y decidí pasar sin mirar más de la habitación.
Giré la perilla y para mi sorpresa estaba cerrada. Suspiré a mi decepción y decidí regresar al campo, pero de pronto, al momento de dirigirme hacia la salida tropecé con algo metálico... Sabía que era metálico por el sonido que hizo al momento de tropezar con el, miré hacia abajo y había una llave, de esas viejas que usaban en las epocas medievales, la tomé y me manchó la piel. Estaba un poco oxidada. No me importó y la quise probar en la perilla, la cual finalmente si abrió después de todo.
Entré y dejé la puerta abierta, miré la habitación y me percaté de que todo lo que había dentro ahí era un estante de libros viejos y empolvados, el sofá y el tapete misterioso, además de una pequeña maqueta de barcos y marineros, todos de traje como si fueran soldaditos.
Dejé atrás la maqueta y me dirigí sin más hacia el tapete, quería averiguar lo que había debajo de él.
Lo quité y debajo de él estaba un libro, también azul y con unas lineas horizontales de color dorado que adornaban sus pastas. Intenté abrirlo y por accidente algunas de las paginas se despegaron, el libro era realmente añejo, comencé a ver las primeras paginas y noté que trataba de un cuento para niños, era de piratas y barcos y tesoros. Yo solo era una niña, quería ver imagenes de los hechos dentro de ese libro ahogado en letras, seguí dando vuelta a las paginas oxidadas hasta que llegué a una que estaba alegrada con un dibujo de una botella de champagne con un barco blanco de madera adentro, el barco lucía tal como en el que ahora yo estaba adentro, el "casa-barco" al que me metí. -Ohh- Dije. -Entonces de aquí tomaron esa grandiosa idea de construir una casa-barco dentro de una botella...-
Debajo de la imagen venían unas lineas las cuales decían "quien dirige su destino, encuentra su felicidad, quien encuentra su felicidad manipula su camino". Estaban escritas a mano con tinta negra, no lo analicé pero por un momento eso me recordó a una frase que decía mi abuelo Alonso siempre que mi mamá le decía que las cosas se ponían dificiles... Entonces quise guardar el libro para mostrarselo al abuelo después, pero de pronto, cuando agaché la mirada, me percaté que en el piso de madera, justo donde yacía el libro y el tapete coloreado, estaba una puerta, de esas que te dirigen hacia al sótano de una casa.
La abri y miré hacia adentro, todo era oscuro así que intenté buscar un interruptor de luz. No hayé nada.  Entonces pensé en buscar dentro de la casa alguna lampara o lo que fuera que alumbrara lo que había ahí dentro.
Por alguna razón me dirigí al estante de los libros, recordé que a mi abuelo le encantaba esconder sus Whiskys detrás de sus libros y pensé en que posiblemente la persona que vivía en esa casa haría lo mismo con alguna lampara o fósforos.
Intenté buscar detrás de los libros pero en el momento que iba a sacar mi mano, por accidente tire uno de los libros el cual al caerse se abrio y para mi sorpresa, en realidad no era un libro como yo esperaba, sino que era una caja con la figura y las pastas de un libro para engañar a los ojos de quien lo mirara. Abrí la caja y dentro tenía un par de puros, un encendedor de esos elegantes y de metal y una fotografía de un hombre de la marina. Tomé el encendedor y me devolví a la puerta del sótano el cual tenia unas escaleras hacia abajo.  Alumbré lo más que se podía pero yo era torpe y sin darme cuenta, al terminar de bajar, en el piso había muchas cosas regadas de las cuales una me hizo caer con el encendedor en la mano y este a su vez al llegar al suelo rosó lo que ahí había, encendiendo una llama naranja sobre unas hojas que estaban ahí tiradas sobre el piso que al igual que el de arriba, también era de madera. Me asusté y miré como el fuego comenzaba a recorrer toda la habitación por lo que sin pensarlo corrí de nuevo hacia las escaleras y las subí rapidamente, al llegar, me di cuenta de que por poco las flamas me quemaban ahí dentro. Cerré la puerta. -¡Que torpe!- Me dije, y  recordé pronto que en uno de los campamentos a los que asistí nos habían enseñado que la madera era un producto flamable, algo que se podía quemar y consumir en poco tiempo, sabía que pronto las llamas llegarían a la puerta del sótano y también al piso de la habitación así que decidí salirme de la casa, de la botella, cerrarla de nuevo y correr lejos del campo antes de que el tiempo se me agotara a mi también.
Corrí lo más lejos que pude, aún con el libro que encontré en la mano. De pronto ya no pude más y me cansé, me tiré al prado y de lejos podía observar que la botella comenzaba a tomar un color naranja y a su vez rojo vivo, las llamas se habían consumido a la casita-barco y ahora estaban a punto de hacer estallar a la botella. Me contuve y cerré los ojos. Después a lo lejos escuché un fuerte estallido, la botella se había roto gracias al calor excesivo del fuego, el campo comenzaba a incendiarse de una parte también y yo comenzaba a llorar, no podía creer la tragedia que acababa de cometer por un simple accidente.
Al sonar de mi llanto se inició también un ruido que provenía del cielo, un trueno fuerte acompañado de algunos rayos que parecían arañar a las nubes.
 Parecía que un ángel quería ayudarme, a mí y al campo de flores en peligro de muerte.  Las gotas de lluvia de ligeras pasaron a ser gruesas y con más carga, pronto el incendio se detuvo y yo no hice nada más que quedarme anonadada mirando hacia los pedazos de la botella rota que desde lejos se podían apreciar pues era una botella bastante grande.
Pensé en dirigirme hacia la ahora rota botella pero antes de que pudiera dar un paso hacia adelante, justo detrás de mí sonó un teléfono.
¿Que, como? ¿Como podía un teléfono sonar en medio de donde no había luz ni electricidad y mucho menos señal?
Me di la vuelta y tomé el teléfono, quería contestarlo. Lo hice y al otro lado de la linea solo se escuchaba una voz que me decia "hiciste lo correcto".
¿Lo correcto?. -Me pregunté.
¿Podría ser a caso correcto incendiar una casa ajena en medio de la nada y después salir corriendo acobardada de mis actos?
Se escuchaba la respiración del sujeto que me hablaba, de pronto la línea se cortó y cuando quize colgar de nuevo el teléfono, este desapareció... Miré hacia abajo intentando buscar el cordón del teléfono, pero no había nada y justo cuando mire hacia arriba, la tormenta había terminado y parecía que el cielo hubiera vuelto a nacer, se veía rojizo y dorado a la vez, mire hacia donde la botella yacía antes y ahora no  había más que un arbol que como frutos daba flores, fui hasta a él. lo miré, lo toqué y atentamente busqué los pedazos de vidrio que estaban ahí, pero ya no se encontraba ni rastro de las cenizas de la casa.
Me senté junto al arbol y recargué mi espalda y mi cabeza sobre él hasta quedarme dormida. Fue entonces, que volví a despertar "como yo", siendo yo otra vez a mis casi 19 años postrada sobre el colchón de mi cama y con la cabeza hacia la ventana, lo cual me provocó cerrar las cortinas ya que el sol comenzaba a asomarse y me lastimaba los ojos.
Cuando volví a la cama, recosté de nuevo mi cabeza sobre la almohada y sentí algo duro debajo de ella, miré y era el libro azul que en mi sueño hurté de la botella. Lo abrí y busqué la página donde se encontraba la casa-barco dibujada. No estaba. En su lugar ahora estaba el arbol de flores con mi figura de niña dibujada en el centro. Suspiré y guardé el libro en mi caja fuerte, pero justo cuando cerré la caja fuerte, todo volvió a comenzar y me encontré de nuevo en el campo de flores, pero esta vez con mi actual edad, aunque aún con un vestido, al final del campo se encontraban unas paredes blancas con todos los retratos de las personas que yo amo, simbolizando a la más amada con el retrato mas grande de todos... Cuando intenté tocar cada uno de los retratos, una fuerza inexplicable me absorvió hacia dentro del cuadro, no eran más que recuerdos con aquellas personas, recuerdos que siempre en mi vida había deseado revivir, fue ahí entonces que logré reiniciar el tiempo para evitar los estúpidos errores que cometí para no perder de nuevo a aquello y a aquellos que me importaban, mi vida era otra ahora mismo, mi destino también. Encontré la felicidad de nuevo y por fin comprendí la frase de mi abuelo Alonso, por fin podía manipular mi destino, mis acciones, mis hechos, mis palabras. Nada me podía separar ahora de lo que siempre soñaba. No se como fue que todo pasó pero puedo admitir que cambiar mis errores me ayudó a  conseguir lo que en realidad yo y mis seres amados merecíamos, una vida distinta.
Ese libro, del cual hablé, terminó por desaparecer y tan solo quedarse en medio de mis memorias, ya nada de eso importa, todo fue un sueño, hoy toca vivir la vida real, la vida nueva, que aquel libro a mis manos les brindó.
Fin.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escríbeme un mensaje, verso o comentario aquí.