27/10/12

Crédulos y débiles

Una melodía con un son apagado,
 un cielo azul con estrellas artificiales, 
un pueblo en absoluto silencio, 
seres mortales vendiendo sus almas 
al hombre de las tinieblas,
soportándolo todo bajo ningún precio en realidad.
Espirales de sal que del suelo nacen 
y como bocas gigantes se devoran a sus presas más debiles,
 y ellos alucinan y creen en todo lo que ven 
y lo que escuchan  mientras las bocas hambrientas
 los sumergen más profundo
y los ahogan entre el ácido venenoso 
que se escurre entre sus entrañas,
alimentándose así de la infinita ignorancia, del miedo
y de todo eso que como malditas aves carroñeras
esparcen y consumen entre todos los medios posibles.

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