27/8/14

El adiós

No te deseo el infierno porque alguna vez te desee el paraíso, no te deseo dolor, porque alguna vez me causaste felicidad. Es tan irónico, como después de todo, aún sigo escribiendo para ti.
Te perdí porque así lo quisiste, te perdí porque tú me olvidaste. El amor duele cuando se termina, cuando ya nada es mutuo... Te amé tanto que me dolía, por ti vivía y desvivía cada momento. Ambos fallamos en la batalla, nos perdimos el uno al otro y a nosotros mismos. Hoy te extraño tanto, extraño la persona que fuiste, la persona que me enamoró apenas haciendo nada, apenas con una mirada... ¿Te acuerdas? Jamás creí que esto se terminaría, ¿Cómo es que después de todo yo te seguí queriendo...? Y tú... Tú me olvidaste tan pronto. Me olvidaste como si yo fuera apenas una lágrima derramada en medio del mar... Y ya no estoy enamorada de quien hoy eres, pues tú te encargaste de desaparecer todas y cada una de las cualidades que un día me enamoraron. Alguna vez fuimos el uno para el otro, pero ya no más... 
Es tan lamentable perder un amor que juraba fuego eterno, es que ya ni siquiera me salen las lágrimas pues ya te lloré días y noches de sueño, te encargaste de dejar una gran cicatriz en mi alma, una herida tan profunda que apenas me siento viva. Te amé tanto que me doliste hasta los huesos, me doliste hasta el último beso, el último adiós. Despierto cada día sintiendo que fue mi culpa el haberte perdido, que fue mi culpa el haberte desenamorado aunque no fuera así y me quedo con las tontas preguntas que vagan por mi cabeza, ¿Podrá alguien de nuevo amarme sin querer cambiarme? ¿Seré otra vez perfecta ante los ojos de alguien más? Siento que mi alma se deshace, que cada día se muere un poco, pero tengo que seguir, mi camino aún está inconcluso... Te dejo mis mejores deseos, aunque ya no me ames ni un poquito, te dejo con los recuerdos y el anhelo del ayer, te dejo solo, pues hoy ya te quedas sin mí.

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