1/8/14

Padres

Ha pasado otra vez. Ella se volvió loca, reaccionó según sus impulsos, según su enojo…
Golpeó objetos, pateó puertas, maldijo. Mi madre es una mujer enferma, y quisiera decir que físicamente, más sin embargo no es así.
Tiene un gran desorden, y no solo en su casa o en su vida, sino en su mente… Yo tengo la fortuna de no haber heredado su crítica cordura… Ya comienzo a sentir lástima por ella, aunque se que no debería. Ya no siento afecto hacia ella, no después de todo lo que me hizo, lo mantengo en simples recuerdos que me gustaría poder borrar.
Su locura comenzó a eclosionar antes de que yo siquiera existiera, llevándola a cometer error tras error… Puedo decir que sus armas letales son sus palabras y su fuerza física. Lamentablemente me hizo más daño con sus duras palabras.
Ella jamás ha sido una madre o una mujer común. Ella es diferente, pero no en el sentido positivo, es todo lo contrario…
Tiene problemas de histeria, es explosiva hasta en el mínimo contacto y sobre todo, no mantiene orden en su propio hogar, por ello no puedo esperar orden en su propia cabeza…
Es triste despertar cada día y darte cuenta de que no solo tu madre, sino tu padre están enfermos y que cada año que pasa las cosas son peores. A veces tengo miedo de recibir una llamada alertando el suicidio de mi padre o alguna estupidez de mi madre.

Por mucho tiempo mantuve personal este tema, aparentando tener padres normales, pero ya no puedo más, ya he colmado mi paciencia. Ellos siempre están del lado defensivo, incluso si no pretendo atacarlos. Mis padres están cansados de su propia locura, de su vida, pero sobre todo de mí.
Están cansados de que yo sea su hija, de que les pida atención. Ellos no escuchan… Al terminar el día olvidan lo que les platico, incluso a veces que pido permiso para salir, ellos lo olvidan y según dicen “se preocupan”. No están juntos.
No quiero mencionar más de lo que ellos hacen en particular, pero si quiero aclarar que nadie está obligado a amar a sus padres tan solo porque son familia, no se puede amar a dos seres que desde tu más tierna infancia se han ocupado (mas no preocupado) en hacerte daño, en hundirte…
 Ellos son supresivos y la única forma para que ellos no me lastimen es dejando a un lado el cariño. No porque yo quiera, sino porque no puedo forzarme a amar al sufrimiento, a ellos.
Tal vez algunos no lo entiendan, o no quieran hacerlo, pero de lo que hablo es una realidad que a mi desgracia tuve que soportar por tanto tiempo y aunque puedo ser inmune a ellos de vez en cuando, la verdad a veces me canso y me siento lastimada, mucho. Pero ellos no lo saben, y creo que jamás lo sabrán. No poseen la suficiente cordura que un ser humano requiere para poder analizar ciertas cosas.

Si de algo estoy segura es de que esta no es la vida que yo me merezco. Y quiero gritar al mundo que a pesar del dolor que cargo desde la infancia, estoy feliz de no ser como ellos.
Ella me llevó a un psiquiatra, insistente de que mi padre (y no ella) es el único enfermo, por lo cual yo podría (según ella creyó) heredar cualquier anomalía. Salí limpia… Excepto por mi depresión, es mi única enfermedad, la cual trato cada día de sobre llevar. He de admitir que estoy mejor que hace un año, sin embargo aún tengo camino por recorrer para recuperarme, y creo saber la fuente de mi depresión y son ellos, mis padres, mi familia.
Una de las cosas mas horribles que un ser humano puede sentir es desear con ansias tener una familia y darse cuenta de que la suya está enferma, por lo que no actuarán como tal…
Creo firmemente en que aquel día en que deje el nido para volar, iniciaré mi propia familia y les daré todo aquello que a mí no me dieron, y no me refiero a lo material. Evitaré cada mala costumbre de mis padres y cada error que ellos conmigo cometieron.
No seré alcohólica o drogadicta, tampoco descuidaré de ellos, daré lo mejor de mí y sobre todo, cuidaré de mí. De mi cordura.

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