3/12/14

Amor es sinónimo de depredador.

Tantas almas desfloradas que dicen estar enamoradas, que gustan de un mutuo complemento de egos, de un consentimiento banal que nace del uno por el otro.
Tantos ciegos e ilusos creyendo ver la desnudez pura del amor en su mas grande y divino resplandor, cuando lo que ven es tan sólo una mala replica de este, disfrazado de tiernas palabras, de besos bañados de nada más que curiosidad superficial por el otro.
Tantos mentirosos repartiendo "un te amo" por cada tonto que se lo cree.
No tienen idea, de lo que el amor, tan bello como una rosa pero feroz como un león, es capaz de hacer.
El mundo colapsa en medio de un mar de seres que juran saborear las mieles dulces e infames del amor, cuando lo que prueban, es la mentira más divina que se reproduce cual cáncer en nuestra sociedad.
En conjunto somos pocos los afortunados e infortunados de conocer este maravilloso pero también atormentador sentimiento. El amor... Nuestro dulce pero tan cruel depredador, al que le lloramos o sonreímos ante su gran perversidad, del que muchos hablan  y tan pocos conocemos.

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