19/9/14

Anestesia (continuación de "En tu Ausencia")

Conozco cada lunar y cada cicatriz que adornan todo tu cuerpo y creo que aún hasta puedo reconocer tu dulce perfume estando mezclado entre tantos otros...
Tú te robaste mi calma y me acostumbraste a tu inquieta esencia, a tu voz y tu piel de miel bañada en lunares y pecas... Encendiste en mí una llama que sin más se extinguió el día que te marchaste, dejándome con sólo los restos de los recuerdos y estos sentimientos amargos que hoy me hunden como en un barco roto... Me grabé en la memoria tus ojos y esa mirada tan especial que sólo a mí solías dedicar.. Y... Cuando te fuiste me quebré, olvidándome de quién era o de lo que alguna vez fui y aún hoy me encuentro armando un nuevo "yo" con las piezas de un rompecabezas incompleto. Tengo una nueva cicatriz en el alma que me reclama los "porqués" cada vez que me encuentro con tu ausencia.
 Me enamoré de un ser indeciso, de un ser que con sus defectos más grandes era tan perfecto para mí... Me enamoré de un libro en blanco, de uno más entre otros... Y te hice especial aunque no lo eras y mis labios, mis pensamientos y mis ratos te pertenecieron tan sólo a ti, pero pronto te vi volar, yo te vi alejarte y buscar desesperadamente otros horizontes, dejándome fuera de ti, de tus alas que un día me abrazaron con tanto amor que creía era tan real... Creé castillos en el aire pensando que tal vez un día en ellos estaríamos juntos, tuve sueños a futuro de los cuales éramos sólo tú y yo y pinté caminos en los que contigo deseaba algún día recorrer y sin embargo hoy nada de ello queda, pues todo se desvaneció como niebla en medio de un océano lleno de tristeza... Y Si pudiera regresar el tiempo, todo sería tan distinto, talvez no habría fantaseado tanto con tan poco...
En tu ausencia, ahogo el dolor y la pena con alcohol, dándole a mi soledad un amargo sabor a tequila añejo, y en tu ausencia escucho los lamentos del pasado que irrumpen en mi mente cada vez que me encuentro con tiempos muertos... Y sin embargo, el alcohol ya no es suficiente para sofocar los fragmentos de mi dolor, pues mis pensamientos te siguen a donde quiera que tú vas... Esperando que me sientas cada vez que te pienso, esperando que tan sólo me recuerdes una vez más, pero es inútil tratar de recuperar todo lo perdido, es como pedirle al ciego que mire el cielo... Y... Duele tanto tu ausencia, me dueles todavía en medio de mis tardes y mis noches, que me convierto tan sólo en una triste poeta que añora tener lo que ya no está más...
Añoro lo que fuiste, todo lo que fuimos... Añoro los días en que más feliz me hiciste, que con sólo un beso me llenabas de calma, pero hoy es tarde, tan tarde para remediar nada, para recuperarlo todo... No sé ni siquiera describir con exactitud todo lo que siento, pues ya no te tengo...  
Dime cómo anesteciar el dolor que con tu partida me dejaste, dime cómo quitarme el sabor amargo de lo que alguna vez solíamos llamar amor nuestro... Y Sin embargo hoy ya no te amo, pero me quedo con el viejo recuerdo que me atormenta y me dice a gritos que no estás, que te fuiste aun desde antes de que yo te viera partir, llevándote contigo todo lo que alguna vez pude llegar a amar.