18/10/14

Enseñame



Enséñame a sentir, enséñame a vivir, 
a ser un poco más como tú... Enséñame a soñar...
Qué te miro, y de tus ojos nace tanta ternura,
una realidad que ni siquiera me siento capaz de tocar...
 Y enséñame...
Enséñame a ser feliz a tu lado,
 a besar sin desear despertar.
Enséñame a tocar tu alma,
 que mis manos hoy están sucias
y tanto temen a contagiarte de mí.

 Enséñame a ser más humana,
 a sentir tu corazón latir junto al mío, 
a sostener las miradas sin titubear...
Enséñame a amar, a querer una vez más.

 Quisiera sentir mi cuerpo vibrar
con cada caricia que me das, con cada beso, 
quiero sentir que mis pies se elevan mientras camino
por pensarte de tantas formas inesperadas... 
Quiero sentir el calor que emanas cuando respiras 
y que tus palabras bañadas en dulzura me provoquen escalofríos...
 Enséñame, que quisiera poder volver a sentir una vez más...

Polillas

Tu belleza comienza a apolillarse de tristeza, 
de desamor y soledad.
 Tus labios se deshacen ya con el roce
 y el vaivén del aire que respiras...
 Se te astillan los recuerdos y te lastiman,
 incrustándose fuerte en el corazón
como gusanos hambrientos 
sobre un cadáver que aun está fresco...
 No te das cuenta, pero tus sentimientos amargos 
hoy te envejecen en el alma, y te roban la vida...

"Señorita soledad"



Ya no te necesito, tú ya no me haces falta. 
Ya no te extraño cuando a mi lado no estás por las mañanas. 
Ya no añoro el calor de tu cuerpo junto al mío,
 ni nuestras tardes de verano cogidos de la mano. 
Ya no requiero de los besos de tu boca traicionera
 ni de acogerme entre el enredar de tus brazos morenos. 
Ya no te quiero, ya no te recuerdo, 
ya no te veo con el loco desdén de ayer.
 Te volviste venenoso entre cada uno de mis recuerdos
Y no hiciste otra cosa que volverte uno más de ellos.
Y sabes...?
 Ya no te necesito cuando la señorita soledad me invade, 
ahora le invito una taza de té por las tardes
 o a dormir en mis noches de frío, bajo las sabanas, bien abrazadas y sin ti.

"Ladrón"



Me robaste. Si, tú me robaste mi concepto de un amor perfecto, de un amor real y sincero. Me robaste los "para siempre" y los transformaste en una bonita mentira. Me robaste el aire, y me quitaste mis ganas de entregarme entera una vez más. Me robaste la valentía, ya que hoy temo vivir lo mismo de nuevo, de encontrar a alguien que termine siendo como tú. Hurtaste mis ganas de ir en serio por la vida, de formar castillos en el aire en compañía... Me robaste esa confianza, mi concepto de amor eterno, ahora es sólo amor fugaz, pasajero, un simple complemento de egos, un simple "me gustas hoy, mañana no lo sé"... Me robaste mis más dulces pensamientos y los envenenaste, preñando mi mente de temor y desasosiego... Te miro y me encuentro con un mal recuerdo, un amargo ayer lleno de lamentos... Te miro y me doy cuenta de que me robaste. Si, tú me robaste los capítulos que necesitaba y que hoy todavía me faltan, arrancaste de mi libro las páginas de lo que hoy yo sería, y que contigo o sin ti, me siento asaltada de preguntas y tristes ayeres... Qué de tenerlo todo llegas tú y me lo robas entero. Quema mis páginas, quema nuestro ayer, róbamelo todo menos mis ganas de NO volverte a ver. Me robaste las ganas de quererte, de creer necesitarte, me robaste las razones de querer verte o escucharte, me dejaste sin nada, nada que dar, sin nada que sentir. Róbame tus recuerdos, róbame los porqués, mas no me robes mis ganas de querer a nadie otra vez.

"Soledad en compañía (Sarah)"


Bajo mi locura tú naciste y en el hueco de mi soledad te plasmé, eres mi sordo reflejo y aunque no existes yo te veo, y aunque no vives yo te siento.
Eres como el claro de la luna, como la mancha que cae sobre el espejo. 
Y tú me acompañas cada día, escondiéndote apenas la luz se ausenta pues la oscuridad de la noche te atormenta.
Y te siento... Yo te siento y sé que estás aquí, como una sombra que va detrás de mí, que me consuela y abraza con ternura mi amarga tristeza cuando estos ojos se agujeran y de ellos surgen las enormes goteras. 
Eres a mi imagen y semejanza, lienzo virgen que decidió pintarse sólo, al que no me arriesgo a mostrar ante cualquier par de ojos, al que protejo como el más celoso artista, tú mi más grande obra, fruto y creación de mi enredosa mente, por la que un día me llamaron nada más que una demente.

Amor de mentira

Fuiste un sueño caprichoso cual al fuego de la noche nunca pude cumplir, tú atravesaste mi piel con tus besos, abriendo las heridas, deshaciendo los silencios con el eco de tu voz vacía y me dejaste con los veranos nublados, con la mitad de mi vida quedándose atrás, en algún cajón arrumbado, lejos allá donde no la puedo alcanzar. 
Y te sigo escribiendo, pensando en ti y te sueño, sin poder cambiar lo que fue y lo que no ha sido.
Dejamos las sonrisas sinceras guardadas en algún rincón, como recuerdos que se han descompuesto, haciéndose tarde y arrastrandome a una tristeza endulzada por nuestros tiernos ayeres y de tu piel morena pintada a quemaropa de un frío "ya te olvide".