9/11/14

Ninfa


Mirando entre el vacío de sus ojos
pude apreciar la tristeza
y el dolor tan grande que ella carga dentro,
que como un árbol viejo a punto de morir,
aun se aferra a la vida.

 Sus raíces hoy duermen enterradas bajo tierra
 y sus ramas miran siempre hacia arriba,
Como queriendo alcanzar el cielo,
Como queriendo tocar el sol.

De sus ojos se derraman los ríos de sal,
que como vagos laberintos,
recorren lento sus mejillas.

Al tocar el dorso de su mano fría
pude sentir el dolor que yace en sus recuerdos,
que como cien inviernos le helaron el corazón,
apuñalando lo que aun le quedaba de vida.

Ella está perdida,
es una ninfa rodeada de flores promiscuas
que ya han sido tocadas por tantas abejas.
Ella es la pureza que de este mundo apenas queda...

Su piel bañada en pecas, su cabello ámbar
y sus ojos, tan verdes como un ciprés,
me invitan a regalarle una eterna poesía.

Musa mía, ninfa que se despierta cada noche
en medio de un mar de lágrimas
por un mal sueño envuelto en agonía.
Ninfa que nace de entre la niebla 
de mi tabaco a medio morir
y se desvanece colgando de mis más lúgubres deseos.

Yo la veo llorar cuando el vacío que nace de entre sus pechos
crece profundo y doloroso hasta su vientre.
Ella llora, grita con fuerza y desesperación
y cuando por fin termina, me regala una falsa sonrisa,
invitándome a creer que ya nada está mal
Y aunque ella le mienta a la vida,
yo sé que en realidad no está tan vacía,
pero seré yo quien le devuelva la vida
pues la plasmare eterna ahí donde nace mi más bella poesía.