3/12/14

Amor es sinónimo de depredador.

Tantas almas desfloradas que dicen estar enamoradas,
Que gustan de un complemento mutuo de egos, de un consentimiento banal que nace del uno por el otro.
Tantos ciegos e ilusos creyendo ver la desnudez pura del amor en su mas grande y divino resplendor, cuando lo que ven es tan solo una mala replica de este, disfrazadolo de tiernas palabras, de besos bañados de curiosidad superficial por el otro.
Tantos mentirosos repartiendo "un te amo" por cada tonto que se lo cree.
No tienen idea, de lo que el amor, frágil como una rosa pero fuerte como un volcán, dañino como una espina, pero curativo cual medicina para el alma puede hacer.
El mundo colapsa en medio de un mar de seres que perjuran saborear las mieles dulces e infames del amor, cuando lo que prueban, es la mentira mas agonizante, mas punzante y creciente, que se reproduce cual cáncer en nuestra sociedad.
En conjunto somos pocos los afortunados e infortunados de conocer este maravilloso
pero también atormentador sentimiento, y se siente el orgullo pero también la decepción al enfrentarnos a el, cual ovejas a la boca del lobo...
El amor... nuestro tan dulce pero tan cruel depredador, al que lloramos o sonreímos ante su gran perversidad,
Del que muchos hablan  y tan pocos conocen.

No tiene nombre.


Los restos de tu amarga ausencia
 siguen incrustados a mi piel,
que se quedó olvidada
 junto al frío del invierno
y las hojas marchitas del otoño.

Te fuiste con la niebla incesante
 que rodea los mares azules,
pero dejaste empañados
 a este par de ojos,
que se resisten a olvidar,
que se niegan a llorar.

Palabras fueron las que se llevó el viento,
Que con la milésima vuelta del reloj
Por fin pude rearticular.

Tus pasos siguen como huellas
Aquí en la arena,
Clavadas como agujas,
Firmadas por tu adiós.


Y en honor a tu ausencia,
Los recuerdos, ahora tan añejos,
Los declaro en el olvido,
Cual vaivén nostálgico
Me acompaña en el silencio.

No revivo los momentos
Pues no estarás mas en ellos,
Ni beso las prosas a blanco y negro
Que de tus labios jamás nacieron.

Me quedo con el amargo adiós
Que me invita a no volver,
Ni suplicar por los fantasmas
De lo que un día fuimos,
Que de muy vivos a muy muertos
Fuimos tan solo 'nuestros'.