3/8/15

La musa ausente


No sé que extraño más; Tu boca, tu sonrisa o nuestros besos sabor a nicotina, y no puedo decidir entre seguir mirandote a medias entre recuerdos o a los ojos, mismos que hace tanto me propuse a olvidar... Y no sé si lo recuerdes, pero solíamos tomarnos de las manos y desaparecer ya entrada la noche, bajo el efecto del alcohol, y tú me besabas y decías que te gustaba más así, libre, despeinada, feliz. Tampoco sé si te acuerdes pero las horas solían hacerse minutos cuando de noche caminábamos juntos,  riendo de nuestra mutua libertad.
Y tú pasabas tus dedos por mi cabello y me deletreabas poemas al oído que hoy no olvido.
Y de noche, siempre de noche, nuestros mejores momentos solían llegar, cuando el sol dormía y la luna iluminaba tu rostro de terciopelo que yo solía acariciar con las yemas de mis dedos y jugaba a dibujar todas tus pecas y te besaba... Como aquél día en el que nació nuestro primer beso, ese mismo que un día le puso fin a todo, pues fue un beso de despedida, el que selló como juramento nuestro más íntimo secreto... 
Y no sé si aún recuerdes el día en que la marea se llevó nuestros rastros de inocencia, fundiéndolos como uno mismo en medio del mar, haciéndolos parte de si. Y si te lo confieso, he tratado ya de borrar las memorias, de quemar los momentos y desvanecer los flashbacks pero inevitablemente siempre regresan a mí, como lo hacen mis ganas de extrañarte un poco menos, pero nada me resta hoy más que dormir bajo el filo de una noche donde la única luz que miro es la de este cigarro que me acompaña y se desliza lento por mis dedos hasta acabar muriendo.
Y te pienso, te miro, te recuerdo y al final me muero un poco por dentro.

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