1/11/15

Nota mental para mí:

No dejes nunca jamás, que la belleza que habita dentro de ti, tus ganas de vivir, tu alegría, tu sonrisa mueran por ninguna maldita razón, ni la más mínima.

Eres un ave libre, que canta, que es como es porque tiene esa dulce devoción de serlo. Y que eso, NUNCA, NADIE te lo quite.



Esta foto, la tomé un día en el que al estar deprimida, falté a clases. Fue uno de mis peores semestres, por cierto.

 Me pareció una completa lástima y una pena que un ave tan hermosa como esta haya muerto de esa manera, de verdad me pareció algo tan fatal y triste... 
Recordé esta foto luego de mirar mis fotos archivadas de hace algunos meses, y al llegar a esta, me hizo pensar acerca de lo que es la vida misma, que suele ser dura para las almas más bellas y pega golpes tan duros que algunas nunca se recuperan, mueren ahí mismo.
No me gustaría profundizar demasiado sobre mi vida o los temas que habitan en ella constantemente, pero aquel semestre del que hablo fue en verdad uno de los más duros que he vivido; estuve a punto de perder mi carrera profesional y con ello mis ganas de seguir, de levantarme, de mirar hacia adelante.

Siempre he dicho que me tocó vivir una vida bastante extraña, pareciera ser sacada de un cuento mezclado con todos los géneros existentes, haciendo algunos más persistentes que otros pero formando unas formulas tan, pero tan extrañas que me cuesta decir que he conocido al menos a alguna persona en mi misma situación.

No se qué clase de vida me haya tocado vivir ni el porqué, pero hago esta nota mental para mí misma para en un futuro, lejano, cercano o incluso hoy mismo no morir en el intento, para no abatirme, no caer y atorar mis alas entre las púas de cualesquier cosa que intente arrasar conmigo.

Desde que entré en la pubertad, o incluso si es que no me equivoco, desde antes, siempre he sido una persona depresiva, sensible, pero también demasiado extremista... Es decir, o soy demasiado feliz o me siento demasiado triste, y no estoy segura de que sea del todo salubre vivir en una consistencia así de agridulce.

Pero quiero un día mirar atrás y sentirme feliz de que jamás, pese a cuanta mierda haya sucedido, me di por vencida. No quiero, no quiero, pese a mi agria manera de ser.

Quiero seguir siendo el ave que siempre he sido, vivir, no sólo existir o sobrevivir. Volar, imaginar, crear, sentir, no vivir muriendo. Nunca.





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