22/12/15

Oveja negra

Sé que este quizá no sea el espacio adecuado para lo que estoy a punto de escribir, pero de cualquier manera, dudo que esto se haga llegar a los ojos de las personas en quienes me inspiré a escribir esto. Sé que es personal, y mucho, pero me encantaría saber que en esto no estoy sola, y que hay más personas como yo, en mi misma situación.

......


Son épocas navideñas donde las familias disfuncionales se reúnen en la casa de la abuela, fingiendo ser tan funcionales como amables los unos con los otros. Compartiendo cenas y comidas navideñas, intercambiando los regalos hipócritas de cada año, sonriéndose los unos a los otros, fingiendo que se aman, que se quieren, que todo está bien, que en realidad no se detestan ni un poco.
Pero pasan las épocas navideñas y el año nuevo viene otra vez, y todos ellos, tal como llegaron, también se fueron. Tan pronto como pasan las fiestas, se separan, ya no se buscan más y se mienten a la cara, espalda contra espalda, como si nunca hubiesen sido una familia, como si apenas se conocieran. Un beso hipócrita y un abrazo de despedida bastarán para la próxima vez que se vean, ya sea en el funeral de alguno de ellos, en el cumpleaños del abuelo, en próximos bautizos o bodas, o en más fiestas navideñas como estas.
...

Triste realidad.
Tristes familias.
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Quiero decir, yo siempre deseé tener una familia como esas que actúan en las películas, donde los hermanos pese a no llevarse del todo bien, siempre se apoyan el uno al otro y están ahí presentes cuando uno de ellos se tropieza o necesita del otro. De esas películas donde los padres si cometen errores, procuran siempre enmendarlos y ni una gota de orgullo les impide la acción de disculparse.
Siempre quise una de esas familias donde los hijos no reciben regaños profundamente hirientes, ni golpes físicos o mentales, sino un regaño justo y de ser necesario, un abrazo y un consejo de padre para concluir...
Siempre quise una de esas familias donde en tu más tierna infancia el abuelo  te enseñara a pescar, a andar en bicicleta o a pasear por el parque y si acaso eras niña, tú serías su pequeña princesa, su tesoro, su adoración y te protegería como lo haría un segundo padre y su ilusión sería ninguna otra que el verte crecer. Y qué decir de la abuela de película, la que es consentidora, la que te escucha y te ama incondicionalmente, la que juega contigo en tu infancia y de ser necesario, regaña a tus padres si estos cometían algún error severo contigo o te hacían sentir mal sin razón... Eso, en vez de creerles cada palabra, cada mínima mentira, sólo "por ser tus padres, por lo tanto más sabios y responsables que tú, porque tú no sabes nada de lo que haces, niña inmadura y grosera".

Siempre quise una de esas familias donde no importa cómo tú seas o te veas, te aceptan de igual manera, porque tú eres uno más de ellos, y los primos sin importar si se reúnen frecuente o infrecuentemente, siempre se tratarían como mejores amigos.
Siempre quise una de esas familias en donde no importa si eres un poco introvertido o un tímido de mierda como yo, pues pronto con ellos eso se te olvidaría porque existiría la confianza suficiente para hacerlo...

... Siempre me pregunté lo que era tener una familia donde existiera la confianza, el amor, la tolerancia, la cercanía, la redención, las disculpas sinceras, el arrepentimiento, la enmendación de los errores, el perdón al otro, sin todos esos rencores estúpidos que pueden durar hasta vidas enteras...


Pero yo no tengo una familia de ensueño como esa. No tengo esa familia que tanto ansío y que tanto quisiera que me quisiera, que me aceptara y que no me llamara más la oveja negra por ser tan diferente a todos ellos.
No tengo esa familia donde quisiera que me escucharan, donde creyeran en mí cada vez que digo la verdad, cada vez que uno de ellos levanta un falso sobre mí. No tengo una familia de esas en donde cada quien acepta sus errores, en vez de maquillarlos para hacerme ver a mí como la oveja malditamente negra tan sólo por una gran mentira.

Quisiera que me vieran transparente, como en realidad soy, que se olvidaran por una maldita vez del pasado, que si fui gruñona, insoportable, caprichosa o lo que sea, tan sólo era una niña. Una niña que desde temprana edad resintió la separación de sus padres y la soledad que esto embarcaba al esperar a que mamá llegara a casa del trabajo por las noches para pasar un poquito tiempo con ella o a que su hermano algún día decidiera de una vez jugar con ella, cuidarla o ayudarle con las tareas de la escuela, leerle un cuento o la abrazara de vez en cuando. Tan sólo era una niña que deseaba tener un hermano mayor que la defendiera de los imbéciles que abusaban de ella en vez de seguirles el estúpido juego...

Pero no, sabemos que todo esto no es más que un deseo vano, viejo, inútil e  irreal. Siempre seré la oveja negra, la oveja a la que todos mirarán con los mismos ojos de rechazo, sin importar qué o cuántas acciones buenas yo cometa.

Se habló tantísima mierda de mí en la boca materna, que hoy, me ven cómo el peor de los monstruos sin siquiera conocerme un poquito... No soy un monstruo y aún a pesar de los años, no entiendo porqué cada uno de ellos habrá creído cada mentira. ¿En serio se puede ser tan crédulo? ... Claro... Basándose en mi pasado de niña intolerable y lo poco que en mi familia se convivía conmigo, es fácil creérselo todo. Pero yo no soy más esa niña. Hoy soy una jóven adulta que sigue conservando ante su familia la peor de las imágenes, que tristemente fue construída a base de mentiras.
Duele. Sí que duele mucho, pero ya nada puedo hacer si mis acciones no cuentan ni desmuestran lo contrario para ellos.
...
Y aún se preguntan por qué me alejé, por qué no regreso más las llamadas, por qué no contesto los mensajes, porqué no soy más afectuosa como antes, por qué ya no les cuento nada ni me alegro de verlos como solía hacerlo... ¿Después de todo lo que ha pasado y lo que sigue ocurriendo en el presente, en verdad siguen esperando algo de esta triste oveja pintada por todos de negro? ... Es injusto. Y no creo alguna vez poder entenderlo.

17/12/15

Insomnio vomitivo

No puedo dormir. Esta parece ser una noche larga para mí y mi almohada. Doy vueltas en la cama, me cubro con las sábanas y las cobijas, cierro mis ojos y trato de dormir, una tras otra vez y fracaso de nuevo entre cada intento, y mirando el reloj me doy cuenta que es ya de madrugada y no he dormido nada. Y no sé que me pasa esta noche, usualmente duermo hasta tarde por gusto, y no por insomnio, pero hoy es diferente. Tantas imágenes pasan por mi mente, escenas y recuerdos que reproduzco desvariadamente. Siento que me estoy volviendo loca, que quiero estar sola o desaparecer un rato, por unos días, unas semanas, o una vida.
Me siento extraña dentro de mi propio cuerpo, como si en realidad viviera en la piel de alguien más, una vida y un infierno que no me pertenecen, como si alguien me hubiera intercambiado su vida, su cuerpo, sus demonios en un pacto de sangre y muerte.
Deliro demasiado, o quizá estoy siendo manipulada por lo que siento ahora, quizá en serio estoy perdiendo la cabeza, quizá estoy deprimida, quizá estoy cansada del mismo juego, de tirar los dados y retroceder tantos pasos y no avanzar casi nada.
Nada.
No tengo nada.
Y a la vez, tengo todo, pues me pasa todo por la mente, por las emociones, las heridas, las cicatrices y los recuerdos. Vivo en un suicidio diario en el que me aniquilo poco a poco, destinandome a una perpetua locura de la que no logro salir y entre cada intento mi cordura se va rompiendo de hilo en hilo, deshilachandose ya casi por completo.... Y por sanidad misma, a veces de verdad he pensado en irme lejos, muy lejos, no avisar a nadie, no decir nada. Sólo irme. Desaparecer, iniciar una nueva vida, ser una nueva persona, en un sitio totalmente nuevo para mí. Pero hace falta dinero para eso, para todo, como siempre, el dinero lo es todo en este mundo material.
Quiero estar sola. Sola. Sola. Hasta purgarme de todo lo que siento. Hasta encontrarme de nuevo, que en serio suelo perderme en épocas de crisis como estas y cuando vuelvo no soy nunca más la misma. Necesito vomitar cada sentimiento que como agujas se me clavan bien adentro, hasta ahogarme en mi propia sangre.
 Y es justo eso lo que siento, que me ahogo, que me muero un poquito entre cada aguja nueva que se introduce a mi ser.
Y tengo miedo de dar un paso más adelante porque vivo soñando con un mejor mañana y cuando el mañana llega, una nueva aguja me clavan en mi ser. Una tras otra, tras otra, tras otra como a una muñequita vudú., y me siento agotada de ello. Y lo peor, es que no puedo dormir. Será otra noche larga, de un insomnio que ni yo me explico y que no me aguanto más.
Estoy siendo víctima de mis propios demonios y este maldito insomnio que me cargo...

11/12/15

Ironía

Es irónico que incluso cuando menos deseos tengo de escribir sobre ti, termino haciéndolo. Me tienes tan enferma.

Mi Kibbutz del deseo

Me gustan tus ojeras, tus manos cuando están tibias, tu cabello suave; tus lunares que como estrellas, adornan el manto de tu piel como al cielo de noche.
Me gusta mirar tus pupilas cuando sufren de esas contracciones tan lindas cuando me miras bien de cerca. 
Me gusta sentir tu boca deslizarse sobre cada centímetro de mi ser, mientras tu respiración me acaricia. Me gusta probarte, mirarte, sentirte, hacerte el amor, poetizarte, besarte, mezclar tu esencia con la mía, inhalarte y finalmente expulsarte en un suspiro.