17/12/15

Insomnio vomitivo

No puedo dormir. Esta parece ser una noche larga para mí y mi almohada. Doy vueltas en la cama, me cubro entre las sábanas y las cobijas, cierro mis ojos y trato de dormir, una tras otra vez y fracaso de nuevo entre cada intento, y mirando el reloj me doy cuenta que es de madrugada y no he dormido nada. Y no sé que me pasa esta noche, usualmente duermo hasta tarde por gusto, y no por insomnio, pero hoy es diferente. Tantas imágenes pasan por mi mente, escenas y recuerdos que reproduzco desvariadamente. Siento que me estoy volviendo loca, que quiero estar sola o desaparecer un rato, por unos días, unas semanas, o una vida.
Me siento extraña dentro de mi propio cuerpo, como si en realidad viviera en la piel de alguien más, una vida y un infierno que no me pertenecen, como si alguien me hubiera intercambiado su vida, su cuerpo, sus demonios en un pacto de sangre y muerte.
Deliro demasiado, o quizá estoy siendo manipulada por lo que siento ahora, quizá en serio estoy perdiendo la cabeza, quizá estoy deprimida, quizá estoy cansada del mismo juego, de tirar los dados y retroceder tantos pasos y no avanzar casi nada.
Nada.
No tengo nada.
Y a la vez, tengo todo, pues me pasa todo por la mente, por las emociones, las heridas, las cicatrices y los recuerdos. Vivo en un suicidio diario en el que me aniquilo poco a poco, destinandome a una perpetua locura de la que no logro salir y entre cada intento mi cordura se va rompiendo de hilo en hilo, deshilachandose ya casi por completo.... Y por sanidad misma, a veces de verdad he pensado en irme lejos, muy lejos, no avisar a nadie, no decir nada. Sólo irme. Desaparecer, iniciar una nueva vida, ser una nueva persona, en un sitio totalmente nuevo para mí. Pero hace falta dinero para eso, para todo, como siempre, el dinero lo es todo en este mundo material.
Quiero estar sola. Sola. Sola. Hasta purgarme de todo lo que siento. Hasta encontrarme de nuevo, que en serio suelo perderme en épocas de crisis como estas y cuando vuelvo no soy nunca más la misma. Necesito vomitar cada sentimiento que como agujas se me clavan bien adentro, hasta ahogarme en mi propia sangre.
 Y es justo eso lo que siento, que me ahogo, que me muero un poquito entre cada aguja nueva que se introduce a mi ser.
Y tengo miedo de dar un paso más adelante porque vivo soñando con un mejor mañana y cuando el mañana llega, una nueva aguja me clavan en mi ser. Una tras otra, tras otra, tras otra como a una muñequita vudú., y me siento agotada de ello. Y lo peor, es que no puedo dormir. Será otra noche larga, de un insomnio que ni yo me explico y que no me aguanto más.
Estoy siendo víctima de mis propios demonios y este maldito insomnio que me cargo...

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