4/5/15

Seis de abril.



Me dijo que me amaba...
Era de madrugada, el viento giraba en un vaivén contra mi rostro y nuestras miradas se perdían la una con la otra.
Había un cielo oscuro cubierto de nubes grises y estrellas que escupían luz a la ciudad.
Sus cabellos se movían, bailaban al compás del viento y sus labios me sonreían, me besaban lento.
Sus manos rodeaban mi cintura, como quien ama por primera vez.
Y miramos juntos la ciudad, las luces se movían; brillaban, se apagaban y encendían. Nos abrazamos, mi cabeza sobre su hombro, sus palmas tras mi espalda.
Y nos hablamos con la mirada, con el pensamiento, sin las palabras y nos dijimos tanto sin pronunciar nada.
De pronto, alcé de mis labios un "te quiero" y él, me lo devolvió, libre, sin rodeos, sólo que, en vez de un "te quiero" esta vez fue un "te amo", dulce, sincero, tibio. No supe que decir y un beso le dí.
Y lo leí en sus expresiones, que no esperaba nada a cambio, tan sólo la satisfacción de decirlo por vez primera.