13/10/15

Confesión

Tengo una especial afición por escribir sobre el desamor, aunque no padezca más de sus amargas mieles. No me lo tomes a mal y que no te sorprenda, porque también escribo para ti y sobre lo boba que me pones cuando estoy contigo.
Esto del desamor comenzó en realidad ya hace tiempo pues suelo hablar sobre musas de las cuales a veces ni siquiera existen fuera de mi imaginación, más te dejo en claro que jamás ninguna de ellas se compara a lo que tú significas para mí.

Escribo sobre historias que jamás me sucedieron con personas a las que jamás conocí, en lugares a los que nunca fui. Hablo de amores que nunca he tenido, de las bocas a las que jamás he besado, quizá incluso alguna vez caigo en la perversión de las letras.

Pero a diferencia de lo que le escribo a mis otras musas, yo te escribo a ti con sentimientos completamente reales y los riego en forma de prosa sobre tu piel, tu cuello, tus labios, tus lagrimales, vaya, hasta en tu sexo te he escrito los mejores poemas con mi lengua...

Café de ti


... Y como un café que solía ser humeante, en algún momento nos enfriamos, dejamos de querernos, de sentirnos. Nos disolvimos en el frío, nos perdimos entre la espuma, nos bañamos en el olvido. Y como un café amargo, pronto se nos terminó la dulzura, volviendonos tristes, idiotas, inconformes, ... Y que de ser mi trago preferido, pasaste a ser el menos querido, porque el mal sabor de boca nada me lo quita; Sabor amargo, nostálgico, crudo, en el que no te siento, ya no te siento más, pero te recuerdo... Y pensar que un día figurabas perfecto en mis pensamientos cuando de embriagarme de ti se trataba.