16/1/16

(Pensamiento)



A veces, fantaseo tanto con la mortalidad de las cosas, de mis deseos, mi pasado, las personas que me rodean. Sólo así consigo disfrutar más de cada mínimo aspecto. Aceptando su mortalidad, abrazándola y haciendo de cada momento algo único, para que cuando aquello que solía tener ya no esté, al menos pueda decir que siempre lo disfruté y aprecié hasta el último momento...

Esperanza



¿Y si la muerte nos hace libres? quiero decir, verdaderamente libres. ¿Realmente la muerte nos permite escapar de todos nuestros males al desaparecer de este mundo material? A veces en mis peores días, me gusta pensar que sí, que simplemente desaparecemos y nos hacemos polvo, polvo de estrellas y nos volvemos parte del universo. Pero... También me gusta pensar que, para quienes la vida ha sido muy cruda e injusta, todo y cada mínimo detalle en sus vidas les será recompensado, así sin más, y si no es en ésta vida, quizá lo sea en una próxima, es decir, reencarnando...
Vaya fantasía la mía. Pero ello me permite ver con ojos menos tristes a todo aquello que  me ha aquejado y amargado alguna vez. Quiero decir, sueño con que todo aquello que me faltó o que siempre necesité y nunca pude tener, quizá aún pueda de algún modo obtenerlo...
Me gusta pensar que el camino difícil que he tenido que seguir a lo largo de mi vida, algún día me traerá grandes cosas, momentos, sonrisas, oportunidades, personas, yo que sé... Supongo que coloquialmente a esto debe conocersele como "esperanza"... O quizá, es simplemente una de las tantas fantasías más que gestan en mi mente, como mis más grandes utopías.

2/1/16

Amor crónico

Lo que siento por ti es un amor crónico, fatal, que me está matando, porque es demasiado, tanto, pero tanto que me parte en dos, no puedo sostener dentro de mí un sentimiento que me es tan enorme como bello, y me destruye, estoy enferma de amor crónicamente, terminalmente tan devastadoramente...

Y más que ser la cura, tú eres completamente la causa.

Absentia

No te siento. Tu toque que solía ser tan cálido, hoy se siente como una mano fantasma intentando atravesarme, intentando regresar a aquel lugar donde solías estar, en el pecho, dentro de mi segundero que te dedicaba cada latido, pese a estar un poco descompuesto, pero cada bombeo era tuyo, desde el más rápido y fuerte hasta el más débil y lento.
Y salías de mi reloj del pecho como un "cucú" a cada hora, indicándome que era momento de recordarte de nuevo, de pensarte, como una ciega enamorada, y me sorprendías cada vez más veces pensándote; y no lo sabías pero descomponías poco a poco mi reloj, mis engranes, los hacías ir más rápido o en reversa y yo ni lo sentía, porque contigo el tiempo no existía, contigo podía echar humo por el pecho y no darme cuenta... Hasta que un día, mi corazón se detuvo. Ya no había más latidos tuyos ni horas dedicadas a pensarte, a recordarte y quererte un poco más entre cada "cucú" que me salía del pecho. Descompusiste mi reloj latente con el que solía quererte. Ya no funciona más. Ya no hay más "cucús" o momentos nuestros, porque estás ausente, tanto, tanto,  que mi tic-tac en el pecho no ha podido resistirlo y se me ha descompuesto. Más quizá si regresas, podría volver a funcionar... ¿Y crees que podrías arreglarlo pronto...?