24/5/16

Lúcido

Te llevo bajo el manto cálido de mi piel, entre cada rincón de mi ser y cada ángulo, cada comisura.
Me cubres de pies a cabeza y de costilla a costilla con tu esencia. Llevo tu fino perfume dentro de mí, y tu aroma dulce invadiéndome hasta los recuerdos.
Te guardo dentro del pecho, ahí en el corazón, donde nacen los deseos y te meces lento con cada latido que bombea aquí dentro ...
Eres mi sueño lúcido vuelto realidad, mi locura y mi pasión, eres lo que tanto anhelo, lo que amo y lo que deseo, eres mi calma, mi musa, mi más bella serendipia...


13/5/16

Eterno


Intenté de todo para olvidarte,
Más no conseguí otra cosa que recordarte.
Yo te llevo entre cada grieta del alma
Y tú estás siempre en mi mente,
donde quiera que me encuentre...
Y sin ti a mi lado, 
hasta el rastro de mi sombra se siente desolado...

Desierto... Mi corazón está tan desierto.
Pues no llueves más en él.
Y yo no soy más que un pobre diablo, de ti enamorado.
Por qué yo te quise, yo te quiero, y te querré...
¿Por siempre? No lo sé.
Sería una condena perpetua el tener que olvidarte.
¿Y si no?
Una condena sería igual,
el tener que amarte hasta siempre.
Por qué tú yaces eterno en  mí
hasta en el más nimio pensamiento...

12/5/16

Me aferro a tus brazos

Quisiera desaparecer contigo por un ratito, hacernos nuestros y detener el tiempo entre besos y versos varios.
Me gustaría llevarte lejos, a Madrid, Francia e Italia, viajar en barco de costa a costa y besarte de pies a cabeza, rincón por rincón.
Quisiera hacerte mío por más tiempo, retenerte sin atarte, tocarte sin quemarte.
Quisiera hacer contigo el amor, la felicidad y toda nuestra historia, quisiera que nunca más te fueras y que fuera tuya por más capítulos y que nuestros capítulos no se acabasen nunca, por que te quiero y por que me quieres, y hoy nada me resta mas que mecerme entre tus brazos al compás de una canción de amor.

3/5/16

Fruto de la discordia 01/09/11

Tú fuiste el fruto de la discordia al que nunca pude ni tocar más que en mis más crueles fantasías. Nos deseábamos tanto el uno al otro que aun al filo de mis noches solitarias puedo escuchar tu voz repitiendo las cosas que me decías y lo diminuta que me sentía al estar entre tus brazos. Y yo te deseaba, ¡Dios! Tanto deseaba sentir tu cuerpo  bajo las sábanas, más nunca me atreví a decir nada y preferí aferrarme a otros brazos que sin más, algún día me abandonarían del mismo modo que tú lo hiciste cuando yo te alejaba de mí, de mi boca y de mis más sucios deseos. Y he de admitir que yo no te quería pero te deseaba de tal modo que la carne se volvía débil.
Y pasado el tiempo, te confieso que aun guardo y resguardo el único tesoro que un día me diste, que si alguna vez lo recuerdas, sabrás que de ti hablo entre estas claras líneas, "Por que no hay mejor guardián que las palabras..." ¿Ya lo recuerdas?