3/5/16

Fruto de la discordia 01/09/11

Tú fuiste el fruto de la discordia al que nunca pude ni tocar más que en mis más crueles fantasías. Nos deseábamos tanto el uno al otro que aun al filo de mis noches solitarias puedo escuchar tu voz repitiendo las cosas que me decías y lo diminuta que me sentía al estar entre tus brazos. Y yo te deseaba, ¡Dios! Tanto deseaba sentir tu cuerpo  bajo las sábanas, más nunca me atreví a decir nada y preferí aferrarme a otros brazos que sin más, algún día me abandonarían del mismo modo que tú lo hiciste cuando yo te alejaba de mí, de mi boca y de mis más sucios deseos. Y he de admitir que yo no te quería pero te deseaba de tal modo que la carne se volvía débil.
Y pasado el tiempo, te confieso que aun guardo y resguardo el único tesoro que un día me diste, que si alguna vez lo recuerdas, sabrás que de ti hablo entre estas claras líneas, "Por que no hay mejor guardián que las palabras..." ¿Ya lo recuerdas?

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