11/7/17

Envidio

Envidio las sábanas que tocan tan de cerca todo tu cuerpo, envidio el viento que enmaraña todo tu pelo, envidio la madrugada que te acompaña en medio del insomnio y yo que me muero por dormir para poder soñar y verte una vez más.

La lluvia, la luna y tu ausencia


¿Adónde vas cuando viene la lluvia a hacerme compañía?

No tendría tanto frío si tus brazos y no la tormenta me acogieran tibios...

Me pega la soledad cuando caigo en cuenta de que el colchón permanece frío cuando tú no estás y yo despierto enredada en medio de un nudo de pensamientos sobre ti.

La luna aluza mi ventana y me cuenta todo sobre ti, me dice que pasas las noches despierto, escribiendo como un loco y puliendo las auras oscuras que te adornan debajo de los ojos.
La luna me dice que enredas lamentos entre las marañas de tu pelo, qué añoras mis labios como un capricho en medio de un suspiro...

Yo me pregunto si alguna vez habrás escrito sobre mí en alguna de tus muchas historias, me pregunto si le habrás contado a la luna de mi sonrisa, de esta pobre poeta que sin querer un día cautivaste con algo más que tu silueta.

La lluvia no cesa y con ella tampoco esta terrible soledad que viene y me abraza, que me arrulla y me atormenta...

Quisiera que estuvieras, que permanecieras, que me quisieras mañana igual que hoy, aunque pare de llover y aunque la luna se vaya lejos...

6/7/17

La maldición de una mente depresiva


Te levantas, miras el reloj. Es hora de levantarte, de iniciar la jornada. No quieres moverte, no has dormido bien, desearías no tener que salir de tu cama ese día, ni los siguientes.
Cierras los ojos unos segundos y cuando los abres resulta ser que se te ha hecho tarde. Te levantas a toda prisa. No desayunas, te pones lo primero que miras. No te importa si te has puesto la misma ropa de ayer o si acaso estaba sucia.
Arrancas el auto, te quejas del tráfico, sigues adelante, un carro se te atraviesa y gritas maldiciones al aire.
Llegas a tu destino, escuela/trabajo/lo que sea. Ya tienes mala reputación por siempre llegar tarde.
Te sientas en tu butaca/cubículo y mal trabajas en lo tuyo, distrayéndote sin remedio por cada mínima estupidez que te pasa por la mente. Y pasan los minutos, las horas, eres lento, los demás acaban antes que tú, desearías poder irte ya, meterte en tu cama, no salir, no salir de nuevo, no mirar la luz, sellar la ventana con tus cortinas de humo negro, dormir, dormir profundamente. Quizá incluso deseas ya no despertar.
Y cada día es lo mismo, las llegadas tarde, las maldiciones al aire en el tráfico, el insomnio de noche, la lentitud en la que trabajas, tus deseos irrefutables de abrazarte a la soledad de tu cama, ni siquiera te importa darle el "buenos días" cada día a tu pareja, ya sea que vivan juntos o por medio de un mensaje que rompa las distancias entre ambos. Te decaes con el pasar de los días, ya ni siquiera te esfuerzas en mirar el reloj, todas las horas son iguales, grises, amargas, odiosas, te pesan más de lo que puedes soportar, y sientes ira, tristeza, impotencia, una mezcla de sentimientos y emociones que forman torbellinos y nudos en tu interior, volviéndote inerte, un cadáver en vida, agusanado por las circunstancias, roído por los años, por el maltrato propio, por la tristeza misma...

Rueda de palabras

Hay algo en mí que me mantiene atada a ti, como si de alguna clase de hilo invisible que nos uniera todo el tiempo se tratase, como si pudiera sentirte aún estando lejos, como si cada vez que pensara en ti, tú también lo hicieras.
Hay algo en mí que sin saber cómo, me vuelve frágil frente a ti, como si con la mirada tú desnudaras mi alma y pudieras escarbar entre cada una de mis debilidades, mis defectos y encontraras entre ellos cada uno de mis lados más amables.
No sabría describir todo lo que siento cuando me encuentro junto a ti, es una sensación distinta, tan pasiva como activa pues quiero darte todo y simplemente mi terrible mundanidad me lo impide, como si de una cárcel se tratase.
Quisiera que supieras todo lo que te quiero, que sintieras todo lo que siento, pues sólo así entenderás lo mucho que te deseo...

Joder. Ya ni siquiera me salen las palabras...
Te amo tanto.

13/6/17

Mortuus est



Dando vueltas el reloj,
Tu mirada cae sobre mí
Salpicando de lágrimas alrededor. 
No le llores más a mi cuerpo inherte 
Que ya no estoy ahí.
Sentada junto a ti,
Te abrazo, aunque no me veas, 
Te limpio las lágrimas, 
Aunque no me sientas.
Te prometo que te llevaré en sueños
A mis lugares favoritos
De este sitio al que ahora pertenezco.
Te contaré de lo bueno que fue vivir 
Y lo que le sigue después de la muerte,
Pero no me llores más 
Que aquí donde estoy
Ya nada me hace infeliz.

11/5/17

Muñeca de porcelana

Mujer piel de porcelana, que de tus pechos se forman dunas que como lluvia caen sobre tus costillas.
Mujer de hielo, que con el pálido manto que cubre tu cuerpo me dejas absorta en alma y pensamiento.
Quisiera ser el espejo que te mira cada mañana y ser la luz del sol para deslizarme por tus mejillas como lágrimas que bañan el desierto en tu mirada.

27/4/17

Quién se queda conmigo

Siento el filo de la muerte acariciandome el cuello con su espada. Me seduce, coquetea conmigo y me invita a seguirla, con su toque helado y pesado.
La muerte me indica que ya casi es tiempo, que quiere bailar conmigo, enseñarme algunas cosas antes de llevarme con ella, y yo me pregunto el por qué, si aun la vida me quiere consigo y cada día me da una oportunidad para enamorarla con flores y canciones. Sin embargo la muerte pelea por mí y pone a prueba a la vida, ofreciéndole todo a cambio de mí, y yo me quedo en el medio como una simple expectadora, esperando  el final, con una sonrisa a medias cuando caigo en cuenta de que la vida se me aferra hasta los huesos.
Me deprime pensar que la muerte se ha enamorado de mí y que me quiere a su lado, pero me han dicho que los amores de la muerte duran tan sólo unos segundos mientras que los de la vida duran, bueno, toda la vida...
Siento mi propia fragilidad y me sumergo en ella, sabiendo lo delicada que es esta, como petalos de una rosa...
Y me niegan morir y a la vez sobrevivir, oh vaya forma de existir...

17/3/17

Serendipia parte II

Te he amado en tu estado más lúcido y más bello, te he querido incluso en tus peores relieves y he aprendido a suavizarlos con el tiempo, a recorrerlos y caminar juntos por el sendero de lo que solemos llamar “nuestro”. Te he aceptado y te he querido más de la cuenta, más de lo que quiza uno deba, por el simple hecho de que no puedo evitar lo que por ti  siento.
Me haces tan tuya con la simple forma en la que recorres mi piel con la punta de tus dedos y me besas con la mirada aún cuando yo no te veo.
Te he querido desde el primer beso, nuestra primera vez, desde nuestro primer todo. Supe que contigo lo que probaría sería un amor tan distinto, unos labios mas dulces, los “te quiero” más sinceros.
Supe que te quería desde ese momento en el que compartimos nuestro primer café juntos, nuestros primeros poemas, nuestros primeros secretos.
Contigo he aprendido que uno siempre recibe lo que termina dando, que mirar tus ojos me complace más que mirar la noche estrellada allá afuera. Qué contigo una simple cena se transforma en la cita perfecta, en el dueto perfecto, pues contigo la perfección encarnada es lo que yo vivo a diario.
Eres eso que siempre quise y que sin buscarlo un día apareció. Serendipia, serendipia, tú eres mi serendipia, la perfección en su más puro resplendor…

21/2/17

Te miré

Te miré a los ojos y me pregunté por primera vez si la miel que se esparce sobre tu iris sería tan dulce como lo es el probar tus labios y decir que te amo.
Te mire sin pensar en nada más que el abismo que se forma en el centro de tus pupilas, invitándome a perder la cordura por mirar la figura de sombra que formas en mi habitación.
Te miré y me distraje del tiempo, mi reloj interno se detuvo mientras allá afuera la vida y la rutina seguían su ciclo...
Me miraste y de tus labios no salió palabra, pero de tus ojos no paraban de salir mil historias que como lágrimas rodaban por tus mejillas y yo me perdí intentando decifrarlas cual enigma que no deja ser descubierto tan fácilmente.
Y henos aquí, maravillados el uno con el otro como si fueramos nuestro propio espejo, nos miramos a los ojos y nos besamos sin tocarnos.

2/2/17

Una misión

Una mañana de un día corriente desperté y mi padre al mirarme me tomó de la mano, me dijo que había llegado el día en que por fin decidiría mi destino, yo era una cría por aquél entonces y no comprendía lo que él me decía pero le seguí de la mano hasta el arrecife celestial donde miramos juntos hacia el mundo mortal y cuando pasaron un par de parejas me dio a escoger de entre ellos a quiénes serían mis padres mortales y yo miré a un par de jóvenes tomados de la mano de un niño pequeño que les acompañaba por el medio, se veían tan contentos que no vacilé al elegirlos. La otra pareja se mostraba poco más seria y madura, sin embargo no tenían ningún hijo. Mi padre me explicó que la mujer era infertil y ambos deseaban tanto un hijo, sin embargo yo ansiaba más la felicidad que emanaba la familia anterior y decidí quedarme con esa.
Después de aquello no recuerdo mucho, tan sólo desperté dentro de un saco oscuro, tibio y húmedo en el que me encontraba sola y muy apretada.
Intenté llamar a mi padre tantas veces que cuando nací ni siquiera necesité de una nalgada para lanzar mi primer llanto a todo pulmón. Estaba asustada y confundida, no entendía qué pasaba y sin embargo había adquirido una especie de cuerpo físico, me sentía pesada, como si ya no pudiera elevarme por los aires como solía hacerlo con tanta perspicacia.
Resulta que mis padres mortales me habían regalado ese pequeño cuerpo y ahora se encargarían ellos de cuidarme y criarme.
Tardé muchas lunas en acostumbrarme, siempre me despertaba por las madrugadas llorando por mi padre, rogándole por una explicación, ¿Porqué me había mandado al mundo mortal? ¿A caso me había descomulgado del paraíso? Éste nuevo lugar me parecía tan extraño, simplemente no entendía porque el día se dividía entre luz y oscuridad, y cuando el sol se escondía yo sentía miedo por el enemigo, pero el enemigo nunca llegaba, al menos no en su forma real, pero pronto amenazó con desamor a mi nueva familia y nos separó. Mi familia no duró mucho tiempo unida realmente, aunque yo acababa de llegar ellos no veían razón alguna para mantenerse cerca. Confieso que alguna vez me sentí como el motivo por el cual su felicidad se deshizo.
Crecí con estos padres mortales estando separados y mi nuevo hermano, admito que me costó mucho aprender sobre ellos, su forma de actuar y pensar, su cultura y pronto me di cuenta de que habitaba mucha maldad a nuestro alrededor, que estaba lejos de la mano de mi padre y que no había más cielo que me protegiera. Me costaba mirar el cielo con los mismos ojos, se veía todo tan simplemente desierto y sin sentido, no escuchaba la voz de mi padre y tampoco podía verlo.
Pasó el tiempo y me olvidé por completo de todo esto, creyendo que simplemente era un sueño de niños y nada más, aunque aún en el fondo yo sabía que a éste mundo no pertenecía. Y hoy que me encuentro alejada de mi familia mundana me doy cuenta de que mi padre decidió enviarme a éste lugar tan desolado por una sola razón, pero aún no he conseguido descifrarla porque todavía no entiendo lo que hago aquí y apenas recuerdo cómo fue que llegué. Temo en fallar con la misión que se me encomendó dado que no tengo idea de lo que tengo que hacer. A veces creo que quizá mi padre pensó que necesitaba alcanzar un nivel espiritual más alto que nadie más que yo y las situaciones que se me impusieran en frente podrían dármelo, pero vaya vida complicada que me ha tocado, apenas logro entenderla y entenderme a mí del todo. Me han sucedido cosas tan raras y dolorosas que varias veces he sentido que mi luz se apaga y sin embargo sigo aquí, en el mismo mundo al que mi padre me mandó a encontrar mi misión y sé que no cesaré hasta cumplirla para pronto poder reunirme de nuevo con él. Estoy bastante rota y maltratada por dentro, cansada y me siento desafiada, pero el amor por mi padre me da la fuerza para continuar y seguir peleando contra mi actual batalla. ... Y padre, que si lees esto, que sepas que hago mi mayor esfuerzo por no decepcionarte allá arriba...


- Basado en un sueño recurrente que tuve cuando era niña y además, creyente.

Perder-perder

Te miro mi amor, con la certeza de que te voy a perder, porque esta es mi maldición, todo lo que amo alguna vez se va lejos, yo soy la que pierde porque soy siempre la que ama más.

Te miro mi amor y no veo más que amor, no te pido que te quedes, no te pido que me lleves, te pido que me digas lo que sientes, porque en el amor yo suelo ser la del juego de "perder-perder" cuando todo lo doy.

Te miro mi amor y me siento insaciable, con incertidumbre ¿Seré tuya para siempre? ¿Será que alguna vez lo he sido? Dado que dicen que "somos de quien nos piensa cuando se despierta y cuando se va a dormir", pero mi amor, yo te pienso el día entero, porque te quiero, porque lo eres todo para este tonto corazón mío.

Te miro, te miro y te miro y no sé si serás mío hasta mañana, pero te quiero, te quiero y te quiero, mientras te sigo teniendo.

Te quiero ver y despertar a tu lado, jugar a hacernos nuestros por el día, por las tardes o noches enteras.

Te quiero tanto que me duele pensar que puedo perderte, pero ven, rompe mi maldición y seamos nuestros, ven, olvídate de las distancias y el pasar del tiempo y qué sólo seamos nuestros...


Quién soy

Me dicen reloj a deshoras porque nunca llego a tiempo, porque mi segundero está descompuesto.
Me dicen "ojitos tristes" porque pareciera que vivo en una nostalgia constante que nunca se termina y sin embargo a veces me sacan de risueña, no porque me ría, sino porque canto y sueño despierta todo el tiempo.... "Tiempo" y ¿Qué es el tiempo realmente? ¿Es a caso eso que creemos que existe y se define por el día y la noche, la luz y la penumbra? Me parece nada más que un espejismo que mide el largo y ancho de nuestras vidas.
Me dicen ama y creadora de mi destino, amante de las aves y las flores, cara de niña, pero sobre todo me llaman complicada, porque le doy muchas vueltas a la vida, a las personas, a las mismas páginas, una tras otra vez. Me dicen insaciable porque me encanta encontrarle una respuesta a todo lo que miro, porque no ceso hasta satisfacer curiosidad tras curiosidad.
Me dicen rompe-corazones porque no correspondo mi amor a quien me ama, me llaman rebelde porque me olvido de lo que dije ayer y hoy voy de borrón a cuenta nueva...
Me dicen de tantas formas, que a veces creo que no soy una sola persona para todos, porque nadie me mira igual. Soy equivalente a lo que mira un ciego o escucha un sordo, yo soy todo o soy nada, yo soy alguien o soy nadie. Pero ¿Quién soy? ¿... Quién soy verdaderamente?