2/2/17

Una misión

Una mañana de un día corriente desperté y mi padre al mirarme me tomó de la mano, me dijo que había llegado el día en que por fin decidiría mi destino, yo era una cría por aquél entonces y no comprendía lo que él me decía pero le seguí de la mano hasta el arrecife celestial donde miramos juntos hacia el mundo mortal y cuando pasaron un par de parejas me dio a escoger de entre ellos a quiénes serían mis padres mortales y yo miré a un par de jóvenes tomados de la mano de un niño pequeño que les acompañaba por el medio, se veían tan contentos que no vacilé al elegirlos. La otra pareja se mostraba poco más seria y madura, sin embargo no tenían ningún hijo. Mi padre me explicó que la mujer era infertil y ambos deseaban tanto un hijo, sin embargo yo ansiaba más la felicidad que emanaba la familia anterior y decidí quedarme con esa.
Después de aquello no recuerdo mucho, tan sólo desperté dentro de un saco oscuro, tibio y húmedo en el que me encontraba sola y muy apretada.
Intenté llamar a mi padre tantas veces que cuando nací ni siquiera necesité de una nalgada para lanzar mi primer llanto a todo pulmón. Estaba asustada y confundida, no entendía qué pasaba y sin embargo había adquirido una especie de cuerpo físico, me sentía pesada, como si ya no pudiera elevarme por los aires como solía hacerlo con tanta perspicacia.
Resulta que mis padres mortales me habían regalado ese pequeño cuerpo y ahora se encargarían ellos de cuidarme y criarme.
Tardé muchas lunas en acostumbrarme, siempre me despertaba por las madrugadas llorando por mi padre, rogándole por una explicación, ¿Porqué me había mandado al mundo mortal? ¿A caso me había descomulgado del paraíso? Éste nuevo lugar me parecía tan extraño, simplemente no entendía porque el día se dividía entre luz y oscuridad, y cuando el sol se escondía yo sentía miedo por el enemigo, pero el enemigo nunca llegaba, al menos no en su forma real, pero pronto amenazó con desamor a mi nueva familia y nos separó. Mi familia no duró mucho tiempo unida realmente, aunque yo acababa de llegar ellos no veían razón alguna para mantenerse cerca. Confieso que alguna vez me sentí como el motivo por el cual su felicidad se deshizo.
Crecí con estos padres mortales estando separados y mi nuevo hermano, admito que me costó mucho aprender sobre ellos, su forma de actuar y pensar, su cultura y pronto me di cuenta de que habitaba mucha maldad a nuestro alrededor, que estaba lejos de la mano de mi padre y que no había más cielo que me protegiera. Me costaba mirar el cielo con los mismos ojos, se veía todo tan simplemente desierto y sin sentido, no escuchaba la voz de mi padre y tampoco podía verlo.
Pasó el tiempo y me olvidé por completo de todo esto, creyendo que simplemente era un sueño de niños y nada más, aunque aún en el fondo yo sabía que a éste mundo no pertenecía. Y hoy que me encuentro alejada de mi familia mundana me doy cuenta de que mi padre decidió enviarme a éste lugar tan desolado por una sola razón, pero aún no he conseguido descifrarla porque todavía no entiendo lo que hago aquí y apenas recuerdo cómo fue que llegué. Temo en fallar con la misión que se me encomendó dado que no tengo idea de lo que tengo que hacer. A veces creo que quizá mi padre pensó que necesitaba alcanzar un nivel espiritual más alto que nadie más que yo y las situaciones que se me impusieran en frente podrían dármelo, pero vaya vida complicada que me ha tocado, apenas logro entenderla y entenderme a mí del todo. Me han sucedido cosas tan raras y dolorosas que varias veces he sentido que mi luz se apaga y sin embargo sigo aquí, en el mismo mundo al que mi padre me mandó a encontrar mi misión y sé que no cesaré hasta cumplirla para pronto poder reunirme de nuevo con él. Estoy bastante rota y maltratada por dentro, cansada y me siento desafiada, pero el amor por mi padre me da la fuerza para continuar y seguir peleando contra mi actual batalla. ... Y padre, que si lees esto, que sepas que hago mi mayor esfuerzo por no decepcionarte allá arriba...


- Basado en un sueño recurrente que tuve cuando era niña y además, creyente.

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