31/7/17

Ángel



Escuché tu voz en mi interior tintineando como una campana, pidiéndome que te acogiera entre mis brazos, que te limpiara esas lágrimas derramadas. Escuché tu timbre que como el tono de un ángel me llamaba a seguirlo de ida y vuelta al cielo y el infierno. Te sentí ardiendo tan dentro de mi ser que cuando por fin pude darme cuenta, tú ya estabas en mí, rasgando las paredes de mi interior, pidiéndome que te dejara salir, pero no puedo, tú ya estás tan dentro de mí, resguardado entre este mar de sentimientos y cerca de todo lo que más quiero.
Eres el ángel que cuida de mí cuando me siento lejos, eres el guardián que vela entre mis sueños y me abraza por las madrugadas cuando mi corazón se acelera. No quiero dejarte salir de este corazón necio, no quiero dejarte escapar, tienes unas alas tan hermosas, déjame tocarlas, déjame sentirte, quiero tenerte siempre. Yo soy tuya, irremediablemente tuya, mi dulce ángel que me llena de ternura, mi luz en medio de la gran penumbra...

11/7/17

Envidio

Envidio las sábanas que tocan tan de cerca todo tu cuerpo, envidio el viento que enmaraña todo tu pelo, envidio la madrugada que te acompaña en medio del insomnio y yo que me muero por dormir para poder soñar y verte una vez más.

La lluvia, la luna y tu ausencia


¿Adónde vas cuando viene la lluvia a hacerme compañía?

No tendría tanto frío si tus brazos y no la tormenta me acogieran tibios...

Me pega la soledad cuando caigo en cuenta de que el colchón permanece frío cuando tú no estás y yo despierto enredada en medio de un nudo de pensamientos sobre ti.

La luna aluza mi ventana y me cuenta todo sobre ti, me dice que pasas las noches despierto, escribiendo como un loco y puliendo las auras oscuras que te adornan debajo de los ojos.
La luna me dice que enredas lamentos entre las marañas de tu pelo, qué añoras mis labios como un capricho en medio de un suspiro...

Yo me pregunto si alguna vez habrás escrito sobre mí en alguna de tus muchas historias, me pregunto si le habrás contado a la luna de mi sonrisa, de esta pobre poeta que sin querer un día cautivaste con algo más que tu silueta.

La lluvia no cesa y con ella tampoco esta terrible soledad que viene y me abraza, que me arrulla y me atormenta...

Quisiera que estuvieras, que permanecieras, que me quisieras mañana igual que hoy, aunque pare de llover y aunque la luna se vaya lejos...

6/7/17

La maldición de una mente depresiva


Te levantas, miras el reloj. Es hora de levantarte, de iniciar la jornada. No quieres moverte, no has dormido bien, desearías no tener que salir de tu cama ese día, ni los siguientes.
Cierras los ojos unos segundos y cuando los abres resulta ser que se te ha hecho tarde. Te levantas a toda prisa. No desayunas, te pones lo primero que miras. No te importa si te has puesto la misma ropa de ayer o si acaso estaba sucia.
Arrancas el auto, te quejas del tráfico, sigues adelante, un carro se te atraviesa y gritas maldiciones al aire.
Llegas a tu destino, escuela/trabajo/lo que sea. Ya tienes mala reputación por siempre llegar tarde.
Te sientas en tu butaca/cubículo y mal trabajas en lo tuyo, distrayéndote sin remedio por cada mínima estupidez que te pasa por la mente. Y pasan los minutos, las horas, eres lento, los demás acaban antes que tú, desearías poder irte ya, meterte en tu cama, no salir, no salir de nuevo, no mirar la luz, sellar la ventana con tus cortinas de humo negro, dormir, dormir profundamente. Quizá incluso deseas ya no despertar.
Y cada día es lo mismo, las llegadas tarde, las maldiciones al aire en el tráfico, el insomnio de noche, la lentitud en la que trabajas, tus deseos irrefutables de abrazarte a la soledad de tu cama, ni siquiera te importa darle el "buenos días" cada día a tu pareja, ya sea que vivan juntos o por medio de un mensaje que rompa las distancias entre ambos. Te decaes con el pasar de los días, ya ni siquiera te esfuerzas en mirar el reloj, todas las horas son iguales, grises, amargas, odiosas, te pesan más de lo que puedes soportar, y sientes ira, tristeza, impotencia, una mezcla de sentimientos y emociones que forman torbellinos y nudos en tu interior, volviéndote inerte, un cadáver en vida, agusanado por las circunstancias, roído por los años, por el maltrato propio, por la tristeza misma...

Rueda de palabras

Hay algo en mí que me mantiene atada a ti, como si de alguna clase de hilo invisible que nos uniera todo el tiempo se tratase, como si pudiera sentirte aún estando lejos, como si cada vez que pensara en ti, tú también lo hicieras.
Hay algo en mí que sin saber cómo, me vuelve frágil frente a ti, como si con la mirada tú desnudaras mi alma y pudieras escarbar entre cada una de mis debilidades, mis defectos y encontraras entre ellos cada uno de mis lados más amables.
No sabría describir todo lo que siento cuando me encuentro junto a ti, es una sensación distinta, tan pasiva como activa pues quiero darte todo y simplemente mi terrible mundanidad me lo impide, como si de una cárcel se tratase.
Quisiera que supieras todo lo que te quiero, que sintieras todo lo que siento, pues sólo así entenderás lo mucho que te deseo...

Joder. Ya ni siquiera me salen las palabras...
Te amo tanto.